Una promesa en el fin del mundo (Sarah Lark)

En plena guerra mundial y después de sobrevivir en las duras condiciones de Vorkutá (Siberia), dos hermanas huérfanas polacas, Helena y Luzyna malviven en un campo de refugiados en Irán.  La noticia de que Nueva Zelanda va a acoger a 700 refugiados polacos llena de esperanza a Helena que quiere una vida mejor para su hermana pequeña y se hace ilusiones respecto a su futuro.

Sin embargo al tener 19 años, Helena no podrá viajar con otros huérfanos, pues supera la edad para ser elegida. No obstante cuando llega el día de partir, Luzyna no se presenta y Helena se hace pasar por ella abandonándola y marchandose con los demás huérfanos.

El viaje de Helena es de todo menos bonito, se siente culpable por haber abandonado a su hermana y algo le sucede durante la travesía que la traumatiza. Hay que ver lo que hace sufrir Sarah Lark a las mujeres en sus libros. Ya imagináis por dónde van los tiros.

Nuestro protagonista masculino es James McKenzie, el nieto de Gwyneira y sí, se llama igual que su abuelo. Es un piloto que vuelve a casa después de servir en la segunda guerra mundial.

Y bueno Helena no lo pasa muy bien al principio en Nueva Zelanda, cómo consecuencia de algo que le pasa durante el viaje, decide marcharse de dónde están los huérfanos polacos. Conoce a James, se enamoran pero Helena se pasa casi todo el libro pensando que él no la quiere y quiere a otra. La otra parte del libro se la pasa sintiéndose culpable por abandonar a su hermana… 

Bueno, sabéis que siempre suelo ser bastante positiva con estos libros y que me han gustado bastante todos los que había leído de Sarah Lark hasta ahora. Pues os voy a ser sincera…

ESTE NO ME HA GUSTADO.

Que se le va a hacer, no tienen porque gustarme todos por mucho que me guste la autora y os soy sincera.

Me ha parecido muy corto, cómo que le faltaba algo y todo pasaba muy rápido. Casi todo el libro me ha parecido incluso cursi (y eso que aunque no me gusta lo cursi en exceso, no me importa leer de vez en cuando y sé que en estos libros hay algunos momentos así). La segunda guerra mundial (que me llamó la atención cuando leí la sinopsis) sale de pasada y casi todo el libro es Helena sintiéndose mal.

Los personajes los vi un poco planos y no sentía que lo que me estaban contando me aportase nada.  Lo más interesante que pasa en el libro es al principio cuando ella se hace pasar por su hermana hasta que conoce a James y el parto, aunque me dio risa la escena del parto porque era toda dramática y de repente nace el bebé. Pero me refiero todo super rápido que me hizo gracia como está explicado.  

Y me he pasado todo el libro esperando un reencuentro entre las dos hermanas y drama del bueno y nada. Contratan un detective y resulta que la hermana se volvió a Polonia con el novio y ya. Pues vale.

Eso sí, puedo decir a su favor que se nota que ha querido hacernos felices a sus lectores nombrando a muchos personajes de la nube blanca.

Pero lo mejor fue sin duda que hubiese una chica llamada Moana y fuese hija de un ariki (el jefe de la tribu, aunque creo que no es la traducción literal pero me entendéis).  Por supuesto me la imaginé así:

Y no puedo parar de pensar en que sea un guiño, aunque en realidad no lo sea.

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La leyenda de la montaña de fuego (Sarah Lark)

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Yo creo que los libros de Sarah Lark ya son un clásico en mi blog.

spoilers

Aroha vive feliz en la escuela de su madre Linda (una de las protas del libro anterior) y la pareja de esta, el  reverendo Lange. Con su amigo maorí Matiu viajan a conocer a la familia de este y cuando vuelven una tragedia accidente de tren hace que Aroha se suma en una depresión.

Por otro lado tenemos a Robin, el hijo de Chris y Cat (¡Cat sigue siendo la mejor de la saga, aunque ya no salga apenas!), un chico soñador que quiere ser actor y que no sirve para la vida en la granja. Sin oportunidades para ser actor en Nueva Zelanda y con unos padres que no quieren mandarle a una escuela en Londres (no le ven capaz de sobrevivir por su cuenta y mucho menos yendo tan lejos), Robin se escapará de casa y acabará en una compañía de mala reputación y relacionándose con gente de no muy buena fama.

Que por cierto yo leí Vera Carrigan y no lo relacioné con el personaje del libro anterior que tan mal me caía.

Hay que ver con lo echada palante que es la madre de Robin y que indeciso y poca cosa que nos ha salido el chiquillo.

Por su parte Aroha rehace su vida, está comprometida y acaba trabajando cerca de las Pink and White Terraces y del Monte Tarawera cómo traductora. Cómo podéis imaginar las cosas no acaban bien, ya que están en el año de la famosa erupción del volcán. Aquí no me pilló por sorpresa la muerte de Koro pero me dio pena igualmente. 

En esta novela no nos hablan mucho de granjas o de perros. De hecho hasta aprendemos cosas de los emigrantes chinos llegados a Nueva Zelanda, lo mal tratados que eran y de las condiciones de vida en las fábricas, que aunque eran pésimas, eran algo mejor que en Europa. March, la hija de Mara y Eru, no sale casi pero cuando lo hace es una digna sucesora de su abuela, Jane. A veces me daban ganas de pegarle.

Esa parte me gustó, sobretodo cuando vemos que Leah ya no es la borracha y drogadicta que Robin conoció y empieza a trabajar también en la fábrica. No me gustó sin embargo que acabase con el hermano de March y no con Robin. 

Para mí el final es muy precipitado y no lo disfruté tanto cómo el resto del libro pero tampoco os lo quiero desvelar.

Y bueno si esta mujer vuelve a sacar otra trilogía, aunque pase lo mismo que en otros de sus libros, yo me la leeré.

El rumor de la caracola (Sarah Lark)

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¿Echabais de menos las llanuras de Canterbury? ¿Leer sobre ovejas, maoríes y Nueva Zelanda en general? ¿No? Pues yo sí, así que aquí tenemos la segunda parte de La estación de las flores en llamas. ¡Y todavía queda otro libro de esta saga!

spoilers

Cat, Chris, Karl e Ida viven en Rata Station junto a sus tres hijas. Todo va como la seda en la granja, mientras en la isla norte las disputas por la tierra entre maoríes y pakeha están a la orden del día, donde Karl tiene que viajar con frecuencia para hacer de mediador. A esto se suma  la llegada del profeta Te Ua Haumene, quién predica una nueva fe entre las tribus maoríes, dónde se mezcla la religión cristiana con las creencias de estos, incluyendo tradiciones antiguas cómo cortar cabezas, mostrándolas al enemigo en la siguiente batalla.

Todo esto parece lejano para las tres protagonistas, porque sí, en este caso son tres y no dos la protagonistas de esta historia:
Carol y Linda, criadas cómo mellizas (aunque en realidad son hermanastras) y su hermana pequeña, Mara, la hija de Karl e Ida.
Pero una tragedia hace que la vida segura de las hermanas en la granja cambie de manera drástica. Linda acaba en los yacimientos de oro junto a un charlatán jugador que no parece trigo limpio del todo mientras más tarde sus dos hermanas son secuestradas por maoríes seguidores del profeta.

Si que es verdad que en estos libros te esperas muchas de las cosas que les pasan a las protagonistas, no es la primera vez que se repiten tramas o son parecidas. Pero quizá este ha sido de los libros que más me han gustado de Sarah Lark, hay un par de cosas que no me esperaba, me ha sorprendido en varias ocasiones. Además me ha gustado que se meta más de lleno en la guerra de la isla norte y leer sobre algunos comportamientos maoríes que no conocía. En general se me ha hecho corto (excepto un trozo antes de que secuestren a Mara y Carol) aunque creo que siempre digo lo mismo con estas trilogías. Tampoco me ha gustado mucho Fitz, el marido de Linda y la trama de Vera la veía un poco de relleno.

No sabría decir cuál de las tres protagonistas me ha gustado más, quizá Mara porque no me esperaba que le pase todo lo que le pasa, parecía la más independiente y fuerte de las tres.

Aunque, Cat la madre de Linda, sigue siendo la mejor de esta saga, aunque salga poco. No cuento mucho porque sino es destripo el libro entero.

Respecto a otros personajes… Eru a ratos me gustaba y a ratos no, se notaba que era un niño tratando de demostrar que es un guerrero adulto. Y el reverendo hermano de Ida no me gustaba nada pero luego me cayó un poco mejor, aunque tampoco me hizo ni frío ni calor.

Pero ahora a lo importante… ¡Nombran a Gwyneira y Kiward Station un par o tres de veces!

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La estación de las flores en llamas (Sarah Lark)

 

Porque me estoy volviendo adicta a esta autora aunque haya cosas que después de leer varios libros la misma temática ya te esperes o que no es el tipo de libros que suela leer a menudo, en su caso sí.  O quizá porque leyendo estos libros estoy más cerca de Nueva Zelanda. O de las costumbres de los maorís. Sea cómo sea allá vamos.

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Nos encontramos en el 1837 en dos lugares diferentes. Por una parte Raben Steinfeld, en Alemania, un pueblo con grandes costumbres tradicionales y luteranos.  Ida es una niña inteligente y despierta a la que le gusta estudiar y que se lleva muy bien con un niño llamado Karl, quién también es muy listo. A los dos les gusta aprender pero ambos tendrán que dejar de estudiar muy pronto, Karl porque tiene que dedicarse solamente a trabajar e Ida porque es una mujer y claro lo que se esperaba de ella es que se casase. Y de hecho ya está prometida a un hombre de pequeña y todo lo que desea es ser sumisa y una buena esposa para el marido que su padre ha elegido para ella .  Estos dos chicos crecen y se nota que están enamorados. Una compañía de Nueva Zelanda busca colonos para comenzar una nueva vida en este país y muchos de los miembros de la comunidad alemana deciden emigrar. Karl un poco de potra.

Por otro lado cruzamos el océano y nos adentramos en Nueva Zelanda, años antes de que lleguen los alemanes y nos encontramos en la bahía de Piraki en la Isla Sur. Kitten vive en  una estación ballenera en un pub, pues es hija de una prostituta que no se preocupa por ella. A Kitten nunca le han dado un verdadero nombre y decide huir cuando quieren subastar su virginidad. Kitten, quién pasará a llamarse Cat durante el resto del libro, se cuela en el carro de un comerciante y acaba en un poblado maorí y es acogida por la tribu que le dan el nombre maorí de Poti, que significa gato.

La travesía en barco de los alemanes no se me hizo tan pesada cómo me pasó en la nube blanca.

Cómo todos nos imaginamos, Ida no lleva una vida feliz cuando se casa, ya os podéis imaginar cómo va la cosa. Los alemanes se asientan en unas tierras que nadie quería y que se inundan cada dos por tres. Por otra parte Cat se ve obligada a abandonar la tribu maorí, puesto que ha ayudado a escapar a un prisionero y tiene que ser criada en una casa.

Después de una serie de sucesos, Cat e Ida se conocen y sus vidas se unen, ambas sufren las calamidades del marido de Ida, quién después de una gran inundación demuestra lo vil que es y comete una atrocidad. Os juro que me dieron ganas de tirar el libro por la ventana, aunque no debería estar sorprendida.

¡Y sí, Karl también sigue existiendo no me he olvidado de él! Consigue hacerse una buena vida en Nueva Zelanda, después de haber sido un jornalero sin tierras en Alemania. Sigue pensando en Ida, a pesar de estar con otras mujeres y sí, al final se reunirá con ella.

Me han gustado tanto Cat cómo Ida, aunque he de reconocer que prefería la primera. Sin embargo es totalmente comprensible el comportamiento de Ida, habiéndose criado cómo se crió.  Me ha parecido curiosa la forma de separar a Cristopher (no os he hablado de él y es raro porque me encanta la pareja que forma con Cat pero ya le conoceréis si leéis el libro) de su matrimonio con Jane, al estilo maorí. Y el final del marido de Ida totalmente merecido.

Cómo siempre me pasa con esta autora, parecía que el libro tenía doscientas páginas en vez de ochocientas.

En fin, toca esperar al siguiente libro 🙂

Las lágrimas de la diosa maorí (Sarah Lark)

 Importante: 

He tenido problemas técnicos con esta entrada. Os explico suricatas, programé esta entrada cómo hago con algunas, haciéndolo cómo siempre. El caso es que tengo conectado el blog con mi twitter y tumblr (lo que quiere decir que cuándo se publica una nueva entrada en el blog, un enlace a esta se envía automáticamente a los ya citados twitter y tumblr) y nada más darle a programas la entrada, el enlace apareció en twitter y tumblr cómo si lo hubiese publicado. Nunca me había pasado, es decir, cuando le doy a programar una entrada nadie se entera de ello hasta que llega el día que puse que se publicase. Lo más curioso del tema es que al darle al enlace desde twitter o tumblr, salía la entrada pero al entrar en la dirección del blog normal, no salía. Y cuando me fui a todas mis entradas, ¡Había desaparecido! No estaba entre las entradas (tendría que salir estuviese programada o fuese simplemente un borrados). Bueno, de hecho, sigue sin salir. Os cuento todo esto porque lo mismo wordpress se vuelve loco y la publica el día menos pensado y para que no penséis que me he vuelto loca repitiendo entrada o algo. También por si alguno me sigue en twitter y vio que había entrada pero luego quiso releerla entrando al blog y no la encontró (¿Quién va a querer releerse mis entradas? ¿Quién va a seguirme en twitter y querer leer mis entradas?) y porque os debo una explicación.

Así que sin más os dejo con la misma entrada que debería haber sido publicada mucho antes…

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Sabía que no os extrañaría que me haya leído el último libro de Sarah Lark. Este libro es la continuación de Hacia los mares de la libertad y de A la sombra del árbol kauri y cómo era de esperar nos encontramos de nuevo en Nueva Zelanda.

Reciclando gifs.

Vamos a ver si no me lío con los parentescos que a veces mientras leía tenía que parar para recordarme de quién era familia quién.

En esta ocasión conocemos a Atamarie, la hija de Matariki y Colin Coltrane pero que ha sido criada por Matariki y Kupe. La pequeña Atamarie sueña con volar desde que era pequeña y veía las cometas de los maoríes elevarse al cielo. Se convertirá en la primera mujer en entrar en la universidad de ingeniería de Nueva Zelanda.

Por otro lado, el médico Kevin Drury (hermano de Matariki y ambos hijos de Lizzie y Michael que los recordaréis de los libros anteriores),  está saliendo con una chica caprichosa llamada Juliet la Bree. Nunca pensé que me llegase a caer peor alguien que Kura de la nube blanca.

Juliet decide quedarse embarazada a espaldas de Kevin y a este no se le ocurre otra cosa que salir huyendo y alistarse para luchar en Sudáfrica contra los bóers.

Por otra parte, Roberta, la mejor amiga de Atamarie e hija de Violet y Sean Coltrane se licencia cómo maestra y decide ir a Sudáfrica para ayudar y reencontrarse con Kevin, de quién ha estado enamorada desde que es una niña, aunque él nunca ha mostrado el más mínimo interés en ella.

Atamarie sigue queriendo conseguir volar algún día y en una expedición que hace con la universidad al Taranaki conoce a Richard Pearse, un inventor del que se enamora perdidamente. Atamarie se queda junto a él en varias ocasiones, intentando conseguir el sueño de ambos de conseguir volar y aguantando los altibajos del joven. Cuando leía esta parte estaba deseando irme a Sudáfrica de nuevo, se me hacían un poco pesados.

Luego me he sentido un poco culpable al descubrir que Richard Pearse existió de verdad.

Ahora es cuándo todos lo sabíais o vais diciendo que lo sabíais.

Y estaba segura que Richard tenía algún problema mental por cómo se comportaba y efectivamente, al final del libro pone que padece una dolencia maniáco depresiva. Pero es una licencia de la autora, aunque posiblemente cierta.

Y mira que a Atamarie le cuesta todo el libro dejar de pensar en él e ir a buscarle y animarle (era obvio desde el principio del libro que se quedaría con el maorí que sale con las cometas de pequeño). Aunque su amiga Roberta va a la par, con el veterinario bonico que la esperaba.

A ver me explico… En Sudáfrica Kevin se hace amigo de un veterinario llamado Vincent Taylor (juro que no me gusta por el apellido) y este último se queda prendando de la pequeña Roberta. Y aunque Vincent es más secundario, me encantó y estaba deseando que acabasen juntos. ¿Más secundario he dicho? Bastante secundario, siempre me pasa igual…

Por otro lado Kevin se enamora de una bóer de armas tomar llamada Doortje (espero haberlo escrito bien) cuando atacan la granja dónde ella vive con su familia. Sus destinos se cruzan de nuevo cuando ella es enviada a un campo de concentración. La pobre pasa de todo (claro, sino no sería un libro de Sarah Lark) y al final se va con Kevin a Nueva Zelanda, aunque sus convicciones y lo que le han enseñado desde pequeña parecen ser más fuertes que el amor. Me gustó Doortje y toda su historia pero mira que le cuesta cambiar, sobretodo respecto a Kevin y a Nandé, la esclava que se trajo desde África porque se sentía responsable de ella porque había estado toda la vida con su familia.

Toda la parte de Sudáfrica es la que más me gustó, yo apenas sabía nada de esa guerra y me parecía interesante leer sobre los bóers y el campo de concentración, cómo Kevin y los demás quieren ayudarles y darles cosas y ellos mismos no se dejan ayudar y dejan a sus hijos morir, sin dejar que les curen. Debería haber habido más de eso.

Y por supuesto tenemos todo de referencias a las tradiciones maoríes, que por cierto me gustan y sospecho que es por su culpa.

Aunque el libro podría dar para una novela venezolana con todas las tramas del final, con Juliet la Bree de nuevo en escena.  Y aunque el libro me ha gustado, me han gustado más otros de ella, pues este encuentro muchas cosas más previsibles, a parte de que se repite bastante con las tramas y lugares de otros libros.

Aquí os dejo el árbol genealógico que viene en el libro y al que a veces tenía que echar un vistazo:

No sé si se distingue algo.

Me ha gustado y se me ha hecho corto, cómo viene siendo habitual.

Vamos todos a bailar un haka. Y lo digo en serio, mola mucho. Deberían ir a Eurovisión. Si Australia va, ¿Por qué no ellos?

Las lágrimas de la diosa maorí (Sarah Lark)

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Sabía que no os extrañaría que me haya leído el último libro de Sarah Lark. Este libro es la continuación de Hacia los mares de la libertad y de A la sombra del árbol kauri y cómo era de esperar nos encontramos de nuevo en Nueva Zelanda.

Reciclando gifs.

Vamos a ver si no me lío con los parentescos que a veces mientras leía tenía que parar para recordarme de quién era familia quién.

En esta ocasión conocemos a Atamarie, la hija de Matariki y Colin Coltrane pero que ha sido criada por Matariki y Kupe. La pequeña Atamarie sueña con volar desde que era pequeña y veía las cometas de los maoríes elevarse al cielo. Se convertirá en la primera mujer en entrar en la universidad de ingeniería de Nueva Zelanda.

Por otro lado, el médico Kevin Drury (hermano de Matariki y ambos hijos de Lizzie y Michael que los recordaréis de los libros anteriores),  está saliendo con una chica caprichosa llamada Juliet la Bree. Nunca pensé que me llegase a caer peor alguien que Kura de la nube blanca.

Juliet decide quedarse embarazada a espaldas de Kevin y a este no se le ocurre otra cosa que salir huyendo y alistarse para luchar en Sudáfrica contra los bóers.

Por otra parte, Roberta, la mejor amiga de Atamarie e hija de Violet y Sean Coltrane se licencia cómo maestra y decide ir a Sudáfrica para ayudar y reencontrarse con Kevin, de quién ha estado enamorada desde que es una niña.

Atamarie sigue queriendo conseguir volar algún día y en una expedición que hace con la universidad al Taranaki conoce a Richard Pearse, un inventor del que se enamora perdidamente. Atamarie se queda junto a él en varias ocasiones, intentando conseguir el sueño de ambos de conseguir volar y aguantando los altibajos del joven. Cuando leía esta parte estaba deseando irme a Sudáfrica de nuevo, se me hacían un poco pesados.

Luego me he sentido un poco culpable al descubrir que Richard Pearse existió de verdad.

Ahora es cuándo todos lo sabíais o vais diciendo que lo sabíais.

Y mira que a Atamarie le cuesta todo el libro dejar de pensar en él e ir a buscarle y animarle. Aunque su amiga Roberta va a la par, con el veterinario bonico que la esperaba.

A ver me explico… En Sudáfrica Kevin se hace amigo de un veterinario llamado Vincent Taylor (juro que no me gusta por el apellido) y este último se queda prendando de la pequeña Roberta. Y aunque Vincent es más secundario, me encantó y estaba deseando que acabasen juntos.

Por otro lado Kevin se enamora de una bóer de armas tomar llamada Doortje cuando atacan la granja dónde ella vive con su familia. Sus destinos se cruzan de nuevo cuando ella es enviada a un campo de concentración. La pobre pasa de todo (claro, sino no sería un libro de Sarah Lark) y al final se va con Kevin a Nueva Zelanda, aunque sus convicciones y lo que le han enseñado desde pequeña parecen ser más fuertes que el amor.

Toda la parte de Sudáfrica es la que más me gustó, yo apenas sabía nada de esa guerra y me parecía interesante leer sobre los bóers y el campo de concentración, cómo Kevin y los demás quieren ayudarles y darles cosas y ellos mismos no se dejan ayudar y dejan a sus hijos morir, sin dejar que les curen.

Y por supuesto tenemos todo de referencias a las tradiciones maoríes, que por cierto me gustan y sospecho que es por su culpa.

Aunque el libro podría dar para una novela venezolana con todas las tramas del final, con Juliet la Bree de nuevo en escena.

Me ha gustado y se me ha hecho corto, cómo viene siendo habitual.

Vamos todos a bailar un haka. Y lo digo en serio, mola mucho. Deberían ir a Eurovisión. Si Australia va, ¿Por qué no ellos?

A la sombra del árbol kauri (Sarah Lark)

Aquí llegamos con la continuación de “Hacia los mares de la libertad” que yo ni sabía que existía aún. Fue totalmente por casualidad que me encontré con el libro.

Pongo a Merida porque me recuerda a Gwyneira de la nube blanca y aunque es otra saga, si leéis el post entenderéis la razón.

Pongo a Merida porque me recuerda a Gwyneira de la nube blanca y aunque es otra saga, si leéis el post entenderéis la razón.

En esta ocasión tenemos a Matariki Drury, hija biólogica de Lizzie y adoptiva de Michael Drury.  En realidad Matariki es el resultado de la noche que Lizzie pasó con un maorí en el libro anterior pero Michael la quiere como una hija propia igualmente. Los padres ingresan a su hija en un colegio dónde no saben pronunciar su nombre y la llaman Martha, porque claro, Matariki es demasiado complicado de decir, nada que ver con Kura Maro Tini, ¿Verdad?

Matariki pasa de todo y se cree una verdadera princesa maorí por lo que en el colegio se ríen pero a ella le da igual lo que le digan. Un día su padre biológico la secuestra y la lleva a la isla norte (recordad que estamos en Nueva Zelanda) para que ella asuma el papel de hija de jefe y le ayude luchando contra los pakeha (palabra que se refiere a los neozelandeses que llegaron desde Europa y que por lo tanto, no tienen ningún rasgo maorí.) pero ella conseguirá escapar acompañada de su fiel perro mestizo Dingo. Ella misma querrá defender los propios derechos de los maoríes cuando es encerrada por una pareja cristiana que la tiene de criada durante un tiempo. Pero su lado pakeha también es muy fuerte.

Por otro lado Kathleen Burton y su esposo el reverendo viajan a Londres a solucionar unos problemas de herencia del mismo reverendo y a ver a Colin, el hijo de Kathleen al que mandó a servir en el ejército de Inglaterra después de acontecimientos pasados en el libro anterior. Resulta que Colin quiere volver a Nueva Zelanda, cosa que no augura nada bueno.  Allí conoceremos a los Paisley, una familia muy pobre, en la que el padre maltrata día sí y día también a su mujer y su hija mayor Violet.

Kathleen tiene un tiempo a Violet cómo doncella y al final un triste acontecimiento hace que Violet tenga que viajar también a Nueva Zelanda, junto a su hermanita pequeña y para tristeza de ambas, su padre, su hermano y un amigo de este.

En este libro si se ven más los problemas de los maoríes con los pakeha, los derechos que se quieren conseguir y la lucha por el voto de la mujer (dónde Nueva Zelanda fue país pionero). También veremos el origen de Parihaka, una pequeña comunidad que quería mostrar una campaña de no violencia contra los que querían ocupar las tierras maoríes, demostrando que podían convivir pacíficamente con todos y luchar por sus derechos de la misma forma. Bueno lo he explicado muy por encima pero para eso podéis buscar por ahí y seguro que os enteraréis mejor. O leeros el libro, claro.

De la mano de Violet vemos cómo una mujer ignorante aprende y se sumerge en la lucha por el voto femenino y cómo sufre después de tener que casarse con el amigo de su hermano, pues este la violó y dejó embarazada.

Petición para que Sarah Lark deje de hacer sufrir a las mujeres de sus historias, en especial a las que se convierten en mis favoritas. Que siempre hay drama para rato.

En fin, Violet vive un tiempo en Greymouth  y allí mis antenas se activaron, pues Greymouth se menciona en La canción de los maories” y es dónde Elaine y Tim Lambert se conocen. Y todo empezó bien cuando vi que Violet conocía a Clarisse, la que será la dueña del burdel dónde se alojará más tarde Elaine en el otro libro. ¡Pero es que Violet acaba haciendo de niñera de Caleb Biller! Para los que hayáis leído la saga de la nube blanca, Caleb es el chico afeminado que toca con Kura un tiempo. Pues me ha parecido muy mono de niño, aunque algo petulante para su edad.

Por otra parte, Matariki se enamora de Colin (yo me enfadé porque me encantaba Kupe, el maorí que estaba enamorado de Matariki, menos mal que al final sí que se quedará con él), quién la abandona  poco después por Chloe, la mejor amiga (y algo más) de su hermana Heather. Matariki estaba embarazada y decide tener a su hija sola y sigue ayudando a la causa maorí. Colin contrará al marido de Violet y ambos amañarán carreras de trotones, pues Colin se hace criadero de caballos.

Por cierto me encanta el personaje de Rosie, la hermanita de Violet que se queda con un trauma cuando piensa que lo que hace el marido de Violet todas las noches es intentar matar a su esposa. Y que aunque todos dicen que Rosie es tonta, es ella la que consigue librar a su hermana del maltratador de su marido.

También en el libro nos adentramos en el amor de Heather y Chloe y menos mal que en este libro todas las parejas que me gustaban acaban juntas.

Y ahora es necesario citarme a mí misma:

Por cierto, me he pasado todo el libro preguntándome si Gwyneira ya estaría por Nueva Zelanda, aunque sin acordarme del año exacto en el que llegó (no tenía ganas de buscarlo) y al final me he llevado una pequeña alegría. ¡Se menciona a los Warden de la Hacienda Kiward!

Esa era yo leyendo el anterior libro a este. En este dicen Kiward Station y además…

¡Tachán!

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El libro me ha gustado más que el anterior, aunque han habido algunas tramas que me han recordado a otros libros que he leído de ella. Al final me voy a hacer una experta en Nueva Zelanda y las costumbres de los maoríes.

He intentado no spoilear mucho pero creo que se me ha ido la mano, aunque yo aviso de spoilers siempre…

Hacia los mares de la libertad (Sarah Lark)

Y volvemos a otro libro de Sarah Lark, con dos mujeres que tienen que dejar su país natal y viajar medio mundo hasta llegar a un nuevo país lleno de un futuro incierto. Y el país vuelve a ser Nueva Zelanda.

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Tenía que poner ovejas en el post, aunque en este libro no salen demasiado cómo en la saga de la nube blanca.

 

Nos encontramos en 1846, en Irlanda. Michael y Kathleen están enamorados y sueñan con marcharse lejos de la hambruna que asola su pueblo. Sueñan con ir a América, dónde podrán empezar una nueva vida. Kathleen se queda pronto embarazada, lo cuál significa que Michael necesita dinero más pronto de lo esperado. Decide destilar whiskey clandestinamente y espera conseguir mucho dinero para poder irse con Kathleen y criar a sus hijos juntos. Sin embargo todos sus sueños se rompen en mil pedazos cuando Michael es condenado por destilar el whiskey de forma clandestina y robar tres sacos de grano. Será desterrado a Australia, dónde solían enviar a los criminales. Consigue dejarle dinero a su amada y ambos se prometen que se esperarán y que él volverá a buscarla.

Entre tanto, Kathleen es obligada a casarse con un comerciante de ganado, quién se la lleva a Nueva Zelanda, pagando el pasaje con el dinero que Michael dejó a Kathleen. En Nueva Zelanda, Kathleen no tendrá una vida fácil, vivirá aterrorizada por los contínuos celos de su marido y su actitud posesiva para con ella. Ian, el marido de Kathleen, la maltratará en su pequeña granja. Kathleen en un principio parece tener reservado un futuro criando hijos y manteniendo la granja, mientras ve como su marido enseña trucos viles a sus hijos con los animales, para engañar a futuros compradores. También es testigo de lo diferente que es el trato de Ian para con el primer hijo, pues sabe que es hijo de Michael Drury. La vida para Kathleen no es fácil pero al menos se hace con una amiga, una vecina que a pesar de afirmar que ama a su marido locamente y que según ella, él también la quiere,, también vivirá penurias. Al final Kathleen hace lo mejor que podía haber hecho y abandona a su marido, yéndose con su amiga, a la que tampoco le han ido bien las cosas en su matrimonio.

Por otro lado, en Londres, Lizzie es una joven que no ha tenido más remedio que hacer la calle para ganarse la vida. Fue abandonada de pequeña en un orfanato y siempre ha tenido que luchar para sobrevivir y salir adelante. Un buen día roba en una panadería una barra de pan y un par de pasteles, estos últimos para los hijos de la compañera con la que vive. Lizzie también es condenada a Australia por robar y viajará en el mismo barco que Michael.  Me da mucha pena cómo Lizzie tendrá que salir adelante y cómo los hombres siguen aprovechándose de ella a lo largo del libro y cómo ella tiene que acabar de nuevo ofreciendo sus servicios por un motivo o por otro. En especial me dio pena cuando ella trabaja en una casa como doncella y el dueño se aprovecha de ella.

Michael conseguirá escapar de Australia (aquí tengo que hacer referencia a que un preso intentase huir disfrazado de canguro, al parecer es algo verídico que me ha hecho gracia, aunque en el libro también se menciona de pasada) con la ayuda de Lizzie.

Veremos la vida de ambas mujeres y aunque parecía que el libro iba a girar en torno al amor de Michael y Kathleen, sus vidas transcurren por senderos muy distintos. Michael prueba fortuna en la caza de ballenas y se reencuentra varias veces con Lizzie, con quién acabará teniendo una relación sentimental y por quién en un principio no está del todo interesado, pues el recuerdo de Kathleen seguirá presente durante mucho tiempo. Pero Lizzie sí que está locamente enamorada de él.

También acabaremos viendo los yacimientos de oro, cómo ya los vimos un poco en la otra trilogía de la autora, aunque aquí se está más tiempo con ellos. Volvemos a aprender de los maoríes y sus costumbres y por suerte ahora no hay ninguna preciosa y creída Kura.

Pasarán diecisete años, diecisiete años en el que Kathleen y Lizzie han luchado para sobrevivir de todas las maneras posibles. Y empecé a dudar de que Michael y Kathleen se fuesen a encontrar alguna vez. Pero se reencuentran, justo cuando Lizzie iba a ser feliz por fin. Por un momento parece que Kathleen y él van a volver a ser felices pero aunque ambos se siguen amando, ya no es lo mismo y ambos ya tenían sus vidas hechas y aunque pasan un tiempo juntos, ya tenían su futuro al lado de otro, que en el caso de Michael es su verdadera alma gemela. Bueno en  el caso de Kathleen también pero no me ha entusiasmado.

Me ha parecido un libro entretenido y me ha gustado aunque no tanto cómo En el país de la nube blanca o La canción de los maoríes, quizá porque fueron los primeros que leí de ella.

El libro sigue la estela de los otros, aunque podría haber elegido otro país, porque al final se va a estancar y va a estar repitiendo una y otra vez la misma historia.

En esta ocasión no me he decantado por una u otra protagonista (cómo me ocurrió en los otros libros) las dos me han gustado.

Por cierto, me he pasado todo el libro preguntándome si Gwyneira ya estaría por Nueva Zelanda, aunque sin acordarme del año exacto en el que llegó (no tenía ganas de buscarlo) y al final me he llevado una pequeña alegría. ¡Se menciona a los Warden de la Hacienda Kiward! No recuerdo que en “La nube” se mencionase Hacienda pero serán cosas de la traducción. Aún así me he puesto contenta con ese pequeñísimo detalle. Aunque puede ser que sólo se refiriese a Lucas Warden y su padre (no recuerdo el nombre) y que Gwyn aún no hubiese llegado.

Las olas del destino (Sarah Lark)

Hay que ver, ¡Parece que hiciese un año que os escribí por última vez!

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Este libro es la continuación de La isla de las mil fuentes y efectivamente cómo ya sospechaba va sobre la hija de Nora con el esclavo Akwasi. Me ha costado más leer este libro que todos los otros que he leído de esta autora, se me ha hecho más pesado y no me ha entusiasmado tanto. Ojo, el libro está bien pero al lado de los otros es más flojillo o soy yo que no tengo gusto.

Deirdre (hay que ver lo que me costaba leer este nombre y escribirlo incluso) Fortnam ha vivido una vida cómoda en Cascarilla Gardens, la plantación de caña de azúcar que sale en el primer libro. Sin embargo el escándalo que rodea a la joven hace difícil  (pues por Jamaica se conoce el caso de Nora cuando fue secuestrada y Deirdre es mulata) que consiga encontrar a alguien para casarse, a pesar de que casi todos los jóvenes se mueren por sus huesos. Aunque finalmente conocerá a un doctor, Victor Drufesne del que se enamorará perdidamente. El joven vive en Saint-Domingue, en La Española y al casarse con él puede empezar una vida dónde nadie sepa de los orígenes de la joven.

POSIBLES SPOILERS:

Por otro lado tenemos a Jefe, el hermanastro de Deirdre que se fue con su madre Máanu (la antigua doncella de Nora) y su padre, el esclavo Akwasi a Gran Caimán. Y también a Bonnie, una joven esclava que está enamorada de él.

 Finalmente Jefe y Bonnie escapan de la isla y se hacen piratas, el primero se hará llamar César Negro y la joven se harán pasar por un chico llamado Bobbie. “Bobbie” llegará a ser cañonero del barco pirata y “César” también ocupa un puesto importante pero no recuerdo ahora cuál. Pero por desgracia un día “Bobbie” queda herida y para que no se descubra su secreto, “César” se la lleva en un bote a Saint-Domingue para encontrar un médico que la cure.

Y ese médico es Victor Drufesne que enseguida sospecha que son piratas.

Por supuesto se descubre que “Bobbie” es mujer y ella se queda en casa hasta que mejora.

Y aquí viene un momento del libro que me sorprendió mucho e incluso me indignó un poco.

Entre “César” y Deirdre surge una atracción enorme que no pueden frenar y ambos se pasan meses haciendo el amor sin que el buenazo de Victor sospeche absolutamente nada.  Y yo no paraba de pensar en que son hermanos y entonces no me gustaba la relación nada.

Finalmente “César” se irá con la idea de conseguir un botín enorme y vivir más tarde con Deirdre (aunque ella nunca se imaginó viviendo con él a pesar de que creía amarle profundamente). Bonnie volverá a hacerse pasar por “Bobbie” y seguirá a “César” de nuevo con los piratas, a pesar de que soñaba con dejar esa vida.

Más tarde, Bonnie y Jefe volverán a ser esclavos y se reencontrarán con Deirdre. Entre ella y “César” volverá a ver atracción pero al final ella se enterará de que son hermanastros y cortará la relación de raíz.

Quizá se pone la cosa más interesante con los envenenamientos en las plantaciones por parte de esclavos dirigidos por Macandal, un hombre que cree ser inmortal y que cree que echará a los blancos de la isla. Aunque recordaba un poco al primer libro (no por los envenenamientos) sino por el tema de los cimarrones que atacaban plantaciones y tal.

El libro está bien, aunque creo que tenía las expectativas muy altas y Deirdre me aburría con sus amoríos. Me dio mucha pena Bonnie durante casi todo el libro y Victor que es demasiado bueno para ser real. El libro se lee bastante rápido como los otros, aunque a mi me ha costado más y como ya dije se me hizo pesado en trozos.

La isla de las mil fuentes (Sarah Lark)

Cuando  me estaba leyendo la trilogía de “la nube blanca” de la misma autora, mi madre se leía este libro y me decía que cuando acabase la trilogía, me pusiese a leer este. Pero al acabar dicha trilogía me puse a leer otro libro de otro autor, no me apetecía en ese momento seguir leyendo a esta autora a pesar de que me había dejado una grata impresión.

Pero el siguiente libro que empecé no me acabó de atrapar y finalmente decidí hacer caso a mi madre a ver que me parecía.  El libro que dejé descansando lo sigo teniendo en la mesita y lo acabaré porque no me gusta dejar libros a medias.

Posibles spoilers a continuación:

Estamos en 1729 y Nora Reed es la hija de un comerciante en Londres que está completamente enamorada de un empleado de su padre. Simon, su enamorado vive en la más absoluta miseria porque tiene que hacerse cargo de las deudas de su padre y enviar dinero a su hermana. A pesar de todo, Nora sueña con viajar con él a algunas de las colonias como Jamaica, Barbados o isla Cooper y se imagina construyendo una cabaña cerca de la playa y viviendo con Simon en ella.

La joven vive de sueños y está totalmente convencida que su padre aceptará la unión en cuanto Simon pida su mano.  Sin embargo todo se tuerce, pues el padre de Simon no acepta la petición cuando esta se produce y Simon no acudirá al trabajo al día siguiente. En realidad lleva tiempo arrastrando un largo resfriado y no puede levantarse de la cama. Nora se enterará e irá a verle, vivirá en el barrio pobre dónde él vive, en una sucia y barata habitación que en realidad es más una buhardilla y le cuidará durante la enfermedad hasta que Simon morirá en sus brazos, a pesar de que ella hace todo lo posible por evitarlo.

Por cierto una de las cosas que más me han sorprendido y que yo no sabía es que en esa época la gente se empolvaba el cabello.

No me dio tanta pena la muerte de Simon porque en la sinopsis del libro ya te spoilean con eso de “Tras la muerte de su primer amor, Nora la hija de un comerciante…”  

Nora se sumirá en una larga tristeza hasta que conoce a Elias Fortnam, un hombre más mayor que ella que tiene una plantación de caña de azúcar en Jamaica. Cuando Elias pide su mano, Nora acepta porque cree y siente que así podrá ver lo que ella y Simon siempre habían anhelado y vivirá los sueños de ambos.

En Jamaica, Nora conocerá la vida de los esclavos quiénes no tienen ningún derecho y se desloman cada día trabajando bajo la amenaza del látigo, con solamente un día de fiesta (Navidad) y en unas condiciones pésimas. La vida de los esclavos es miserable, las mujeres que se quedan embarazadas suelen abortar para no tener hijos y darles una vida de esclavitud.  Nora, con unos pocos conocimientos de medicina de cuando Simon estaba enfermo (sobretodo gracias al doctor que había en el barrio con el que se cartea después para intercambiar remedios y demás) se dedicará a asistir a dichas mujeres sin delatarlas a su marido y a curar heridas frecuentes, muchas producidas en accidentes con los machetes que los esclavos utilizaban para cortar la caña de azúcar.

Hay un esclavo que está enamorado de ella (o más bien obsesionado) y quiere “poseerla” cueste lo que cueste. Nora tiene muy presente aún el recuerdo de Simon, aunque se acabará enamorando del hijo de su marido. No obstante todo empeora cuando los cimarrones (esclavos libres que viven en las montañas y que de vez en cuando atacan las plantaciones de caña de azúcar matando a los hacendados y sus familias y que suelen dar cobijo a esclavos fugitivos)  atacan la plantación de Elias y matan a este último. Aunque Elias se merece morir, pues se abusaba de esclavas niñas. Normalmente cuando los cimarrones atacan una plantación matan a todos los inquilinos de la casa del backra  (que es como llaman los esclavos a su señor) pero Akwasi, el esclavo que está enamorado de Nora se une al ataque y anuncia que se llevará a Nora como rehén y que le pertenece.

Nora pasará unos años cautiva con los cimarrones y dará a luz una hija de Akwasi.  Incluso Doug Fortnam (hijo de Elias y de quién Nora está enamorada) se pensará durante mucho tiempo que está muerta y por eso no van a ayudarla. Conseguirá ser rescatada años después y estar presente en el tratado entre la Abuela Nanny, una mujer que también fue esclava y líder del pueblo de cimarrones dónde Nora estuvo atrapada, y el gobernador de la isla respecto a la situación de los esclavos.  Sí está dicho rápido y resumido.

Por cierto la Abuela Nanny existió de verdad.

El libro me ha gustado aunque me gustó más “En el país de la nube blanca”. La verdad es que poco sé de la historia de Jamaica.  He sufrido con la manera de tratar a los esclavos que no valen nada y cuando Akwasi le da latigazos y quiere cortarle el pie a Doug, aunque al final no se lo corta.

También pensaba que Akwasi no sería como acaba siendo ni Máanu, la doncella esclava de Nora quién está llena de odio contra su señora, pues cree que esta hechizó a Akwasi.

La parte que más me ha gustado es precisamente en la que Nora está presa entre los cimarrones y me daban ganas de coger del cuello a Akwasi.

Estoy convencida que el segundo libro va de la hija de Nora y Akwasi criada por esta y por Doug.

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