Las lágrimas de la diosa maorí (Sarah Lark)

 Importante: 

He tenido problemas técnicos con esta entrada. Os explico suricatas, programé esta entrada cómo hago con algunas, haciéndolo cómo siempre. El caso es que tengo conectado el blog con mi twitter y tumblr (lo que quiere decir que cuándo se publica una nueva entrada en el blog, un enlace a esta se envía automáticamente a los ya citados twitter y tumblr) y nada más darle a programas la entrada, el enlace apareció en twitter y tumblr cómo si lo hubiese publicado. Nunca me había pasado, es decir, cuando le doy a programar una entrada nadie se entera de ello hasta que llega el día que puse que se publicase. Lo más curioso del tema es que al darle al enlace desde twitter o tumblr, salía la entrada pero al entrar en la dirección del blog normal, no salía. Y cuando me fui a todas mis entradas, ¡Había desaparecido! No estaba entre las entradas (tendría que salir estuviese programada o fuese simplemente un borrados). Bueno, de hecho, sigue sin salir. Os cuento todo esto porque lo mismo wordpress se vuelve loco y la publica el día menos pensado y para que no penséis que me he vuelto loca repitiendo entrada o algo. También por si alguno me sigue en twitter y vio que había entrada pero luego quiso releerla entrando al blog y no la encontró (¿Quién va a querer releerse mis entradas? ¿Quién va a seguirme en twitter y querer leer mis entradas?) y porque os debo una explicación.

Así que sin más os dejo con la misma entrada que debería haber sido publicada mucho antes…

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Sabía que no os extrañaría que me haya leído el último libro de Sarah Lark. Este libro es la continuación de Hacia los mares de la libertad y de A la sombra del árbol kauri y cómo era de esperar nos encontramos de nuevo en Nueva Zelanda.

Reciclando gifs.

Vamos a ver si no me lío con los parentescos que a veces mientras leía tenía que parar para recordarme de quién era familia quién.

En esta ocasión conocemos a Atamarie, la hija de Matariki y Colin Coltrane pero que ha sido criada por Matariki y Kupe. La pequeña Atamarie sueña con volar desde que era pequeña y veía las cometas de los maoríes elevarse al cielo. Se convertirá en la primera mujer en entrar en la universidad de ingeniería de Nueva Zelanda.

Por otro lado, el médico Kevin Drury (hermano de Matariki y ambos hijos de Lizzie y Michael que los recordaréis de los libros anteriores),  está saliendo con una chica caprichosa llamada Juliet la Bree. Nunca pensé que me llegase a caer peor alguien que Kura de la nube blanca.

Juliet decide quedarse embarazada a espaldas de Kevin y a este no se le ocurre otra cosa que salir huyendo y alistarse para luchar en Sudáfrica contra los bóers.

Por otra parte, Roberta, la mejor amiga de Atamarie e hija de Violet y Sean Coltrane se licencia cómo maestra y decide ir a Sudáfrica para ayudar y reencontrarse con Kevin, de quién ha estado enamorada desde que es una niña, aunque él nunca ha mostrado el más mínimo interés en ella.

Atamarie sigue queriendo conseguir volar algún día y en una expedición que hace con la universidad al Taranaki conoce a Richard Pearse, un inventor del que se enamora perdidamente. Atamarie se queda junto a él en varias ocasiones, intentando conseguir el sueño de ambos de conseguir volar y aguantando los altibajos del joven. Cuando leía esta parte estaba deseando irme a Sudáfrica de nuevo, se me hacían un poco pesados.

Luego me he sentido un poco culpable al descubrir que Richard Pearse existió de verdad.

Ahora es cuándo todos lo sabíais o vais diciendo que lo sabíais.

Y estaba segura que Richard tenía algún problema mental por cómo se comportaba y efectivamente, al final del libro pone que padece una dolencia maniáco depresiva. Pero es una licencia de la autora, aunque posiblemente cierta.

Y mira que a Atamarie le cuesta todo el libro dejar de pensar en él e ir a buscarle y animarle (era obvio desde el principio del libro que se quedaría con el maorí que sale con las cometas de pequeño). Aunque su amiga Roberta va a la par, con el veterinario bonico que la esperaba.

A ver me explico… En Sudáfrica Kevin se hace amigo de un veterinario llamado Vincent Taylor (juro que no me gusta por el apellido) y este último se queda prendando de la pequeña Roberta. Y aunque Vincent es más secundario, me encantó y estaba deseando que acabasen juntos. ¿Más secundario he dicho? Bastante secundario, siempre me pasa igual…

Por otro lado Kevin se enamora de una bóer de armas tomar llamada Doortje (espero haberlo escrito bien) cuando atacan la granja dónde ella vive con su familia. Sus destinos se cruzan de nuevo cuando ella es enviada a un campo de concentración. La pobre pasa de todo (claro, sino no sería un libro de Sarah Lark) y al final se va con Kevin a Nueva Zelanda, aunque sus convicciones y lo que le han enseñado desde pequeña parecen ser más fuertes que el amor. Me gustó Doortje y toda su historia pero mira que le cuesta cambiar, sobretodo respecto a Kevin y a Nandé, la esclava que se trajo desde África porque se sentía responsable de ella porque había estado toda la vida con su familia.

Toda la parte de Sudáfrica es la que más me gustó, yo apenas sabía nada de esa guerra y me parecía interesante leer sobre los bóers y el campo de concentración, cómo Kevin y los demás quieren ayudarles y darles cosas y ellos mismos no se dejan ayudar y dejan a sus hijos morir, sin dejar que les curen. Debería haber habido más de eso.

Y por supuesto tenemos todo de referencias a las tradiciones maoríes, que por cierto me gustan y sospecho que es por su culpa.

Aunque el libro podría dar para una novela venezolana con todas las tramas del final, con Juliet la Bree de nuevo en escena.  Y aunque el libro me ha gustado, me han gustado más otros de ella, pues este encuentro muchas cosas más previsibles, a parte de que se repite bastante con las tramas y lugares de otros libros.

Aquí os dejo el árbol genealógico que viene en el libro y al que a veces tenía que echar un vistazo:

No sé si se distingue algo.

Me ha gustado y se me ha hecho corto, cómo viene siendo habitual.

Vamos todos a bailar un haka. Y lo digo en serio, mola mucho. Deberían ir a Eurovisión. Si Australia va, ¿Por qué no ellos?

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Las lágrimas de la diosa maorí (Sarah Lark)

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Sabía que no os extrañaría que me haya leído el último libro de Sarah Lark. Este libro es la continuación de Hacia los mares de la libertad y de A la sombra del árbol kauri y cómo era de esperar nos encontramos de nuevo en Nueva Zelanda.

Reciclando gifs.

Vamos a ver si no me lío con los parentescos que a veces mientras leía tenía que parar para recordarme de quién era familia quién.

En esta ocasión conocemos a Atamarie, la hija de Matariki y Colin Coltrane pero que ha sido criada por Matariki y Kupe. La pequeña Atamarie sueña con volar desde que era pequeña y veía las cometas de los maoríes elevarse al cielo. Se convertirá en la primera mujer en entrar en la universidad de ingeniería de Nueva Zelanda.

Por otro lado, el médico Kevin Drury (hermano de Matariki y ambos hijos de Lizzie y Michael que los recordaréis de los libros anteriores),  está saliendo con una chica caprichosa llamada Juliet la Bree. Nunca pensé que me llegase a caer peor alguien que Kura de la nube blanca.

Juliet decide quedarse embarazada a espaldas de Kevin y a este no se le ocurre otra cosa que salir huyendo y alistarse para luchar en Sudáfrica contra los bóers.

Por otra parte, Roberta, la mejor amiga de Atamarie e hija de Violet y Sean Coltrane se licencia cómo maestra y decide ir a Sudáfrica para ayudar y reencontrarse con Kevin, de quién ha estado enamorada desde que es una niña.

Atamarie sigue queriendo conseguir volar algún día y en una expedición que hace con la universidad al Taranaki conoce a Richard Pearse, un inventor del que se enamora perdidamente. Atamarie se queda junto a él en varias ocasiones, intentando conseguir el sueño de ambos de conseguir volar y aguantando los altibajos del joven. Cuando leía esta parte estaba deseando irme a Sudáfrica de nuevo, se me hacían un poco pesados.

Luego me he sentido un poco culpable al descubrir que Richard Pearse existió de verdad.

Ahora es cuándo todos lo sabíais o vais diciendo que lo sabíais.

Y mira que a Atamarie le cuesta todo el libro dejar de pensar en él e ir a buscarle y animarle. Aunque su amiga Roberta va a la par, con el veterinario bonico que la esperaba.

A ver me explico… En Sudáfrica Kevin se hace amigo de un veterinario llamado Vincent Taylor (juro que no me gusta por el apellido) y este último se queda prendando de la pequeña Roberta. Y aunque Vincent es más secundario, me encantó y estaba deseando que acabasen juntos.

Por otro lado Kevin se enamora de una bóer de armas tomar llamada Doortje cuando atacan la granja dónde ella vive con su familia. Sus destinos se cruzan de nuevo cuando ella es enviada a un campo de concentración. La pobre pasa de todo (claro, sino no sería un libro de Sarah Lark) y al final se va con Kevin a Nueva Zelanda, aunque sus convicciones y lo que le han enseñado desde pequeña parecen ser más fuertes que el amor.

Toda la parte de Sudáfrica es la que más me gustó, yo apenas sabía nada de esa guerra y me parecía interesante leer sobre los bóers y el campo de concentración, cómo Kevin y los demás quieren ayudarles y darles cosas y ellos mismos no se dejan ayudar y dejan a sus hijos morir, sin dejar que les curen.

Y por supuesto tenemos todo de referencias a las tradiciones maoríes, que por cierto me gustan y sospecho que es por su culpa.

Aunque el libro podría dar para una novela venezolana con todas las tramas del final, con Juliet la Bree de nuevo en escena.

Me ha gustado y se me ha hecho corto, cómo viene siendo habitual.

Vamos todos a bailar un haka. Y lo digo en serio, mola mucho. Deberían ir a Eurovisión. Si Australia va, ¿Por qué no ellos?

La canción de los maoríes (Sarah Lark)

la cancion de los maories

Estoy en una de esas etapas en las que leo un libro detrás de otro (¡ojalá dure!) y aquí vamos con la continuación de “En el país de la nube blanca” de Sarah Lark.

A continuación pueden haber spoilers.

En este libro la historia también gira alrededor de dos mujeres, en esta ocasión tenemos a dos primas; Kura-maro-tini y Elaine O’Keefe.  Kura es es la nieta de Gwyneira, una de nuestras protas de la novela anterior. Además Kura es mitad maorí. Por otra parte Elaine es nieta de Gwyneira y además de Helen porque sus padres son Fleurette y Ruben que ya conocimos en el libro anterior.

Kura es la heredera de la granja de Gwyn pero no le interesa para nada ponerse al frente de ella. Kura sueña con convertirse en cantante de ópera y ser una reconocida artista en todo el mundo. La verdad que la joven tiene buena voz y su físico exótico y atractivo le hace tenerlo muy creído.

Y realmente Kura no me puede caer peor.

Elaine es una chica risueña que ayuda en la tienda de sus padres o en la pensión de su abuela Helen. Pronto conocerá a William Martyn del que creerá enamorarse y empieza una breve relación.

La relación de ambas primas nunca fue muy estrecha y ambas se distancian cuando Kura le roba el novio a Elaine de forma descarada.  E incluso Kura se casa con William dejando a Elaine insegura y apocada.

Esta parte del libro no me atraía para nada, me resultaba algo aburrido y pensaba que la trama no me iba a llevar a ninguna parte.

Elaine conoce a Thomas Sideblossom, otro hombre con él que se casa después del desengaño vivido con William. Thomas es hijo de un antiguo enemigo de su madre y la maltratará convirtiendo su vida en un infierno y haciendo que Elaine no quiera saber nada de los hombres cuando consigue huir de allí.

Por otra parte por otros motivos, Kura también se acabará yendo de su casa e intentará empezar la carrera que tanto ha soñado desde que es una cría.

Elaine vive con miedo de que la encuentren. Enseguida simpaticé con ella allí y empezó a interesarme más la historia y ver como ella intentaba empezar una nueva vida. Se empieza a ganar la vida como pianista y se volverá a encontrar con Kura y a conocer el verdadero amor.

Me ha dado mucha pena la explosión de la mina, aunque es de lo que más me ha gustado del libro  y Tim y Elaine han sacado mi lado más cursi, me parece muy bonita su historia. Sobretodo me encanta la paciencia que él tiene con ella, la cuál no permite ni que le toquen una mano y cómo se acaba enamorando de él.

Las dos primas se volverán a encontrar y finalmente podrán ser felices después de problemas y problemas. Este libro, como el otro tiene bastante drama.

Me ha gustado el libro, sobretodo las tramas de Elaine y he tenido el corazón en un puño cuando la encuentran pensando en sí la matarían o acabaría en la cárcel.

Pero el final es happy para todos, aunque acaba de manera que sabes que habrá continuación.

Es un libro bastante “normalito” pero que sin embargo tiene algo que te atrapa. Desde luego os aseguro que no es Kura.

Ya me he empezado el último libro de la trilogía y al parecer también son dos mujeres las protagonistas, ¿A qué no lo habíais pensado?