Después de Auschwitz (Eva Schloss)

Llevaba mucho tiempo queriendo leer este libro y no lo encontraba por ningún lado, así que imaginad mi alegría cuando por fin lo encontré. Más sabiendo lo mucho que me gusta lo relacionado con la segunda guerra mundial.

Así que aquí os traigo el libro de la hermanastra póstuma de Ana y Margot Frank (que siempre se olvidan de la pobre Margot), cuya madre se casó con Otto Frank después de que todos ellos pasasen por los campos de concentración.

 

Eva Geiringers nació en Austria y vivió una infancia feliz en una casa grande junto a sus padres y su hermano mayor, Heinz. Pero las cosas se estaban poniendo muy tensas y peligrosas para los judíos allí y cuando cumplió nueve años sus padres decidieron mudarse.

Tras una breve estancia allí y con algún problemilla en la posada en la que se hospedan, finalmente emigraron a Holanda y allí es dónde conocieron a los Frank.

Eva y Ana se conocían y eran amigas pero no íntimas ni estaban todo el día juntas, aunque luego a Eva se la fuese a conocer por eso. El hermano mayor de Eva, Heinz, era amigo de Margot Frank y como a ella, también le llegó una citación dónde le comunican que tiene que ir a un campo de trabajo. A partir de ahí la familia decide esconderse, exactamete igual que harían los Frank poco después.

La familia se escondió por separado, Eva con su madre y Heinz con su padre. Durante dos años resistieron e incluso podían verse de vez en cuando, el cabello rubio de Eva ayudaba bastanta a pasar desapercibida. Sin embargo al final fueron denunciados a los nazis y toda la familia fue enviada al campo de tránsito de Westerbork para después acabar en Auschwitz.

Solamente ella y su madre sobrevivieron a los campos y cuando la guerra terminó recibieron la visita de Otto Frank, que quería saber sobre el destino de sus hijas (sabiendo ya que su mujer había fallecido). La madre de Eva y Otto intimaron y pocos años después se casarían, dedicando su vida a difundir el diario de Ana. Eva se mudó a Londres para dedicarse a la fotografía dónde conoció al que sería su marido, Zvi Schloss. No habló públicamente de nada de lo que le había ocurrido hasta 1986.

El libro me ha gustado, se me ha hecho ameno, sobretodo las partes de su infancia y la estancia en el campo. A su hermano le encantaba pintar y me quedó grabado cuando en el viaje a Auschwitz le dice a Eva dónde escondió sus cuadros por si nunca regresa a casa, cómo efectivamente sucedió.  El último capítulo, dónde habla de las charlas que da por el mundo se me hizo un poco más pesado pero el resto del libro está bien, si te gustan estos temas claro.

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El guardián invisible (película)

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¡Buenas! ¿Qué tal las vacaciones?

Yo hoy vengo a hablaros un poquito de una peli española, la cuál me decidí a ver después de que no me parasen de insistir.

spoilers

La película está basada en el primer libro de la “Trilogía del Baztán” de Dolores Redondo.

Cerca del río Baztán, en un valle de Navarra, aparece el cuerpo de una adolescente en unas circunstancias muy parecidas a un crimen acaecido tiempo antes.

Amaia Salazar, inspectora de la policia foral es la encargada de investigar el caso y para ello tiene que volver a Elizondo, pueblo en el que nació y del que se fue muchos años atrás.

Enfrentándose a fantasmas del pasado y con un halo de mitología vasca flotando en el ambiente, Amaia indagará para descubrir al asesino.

Me esperaba una peli más floja siendo española pero me ha gustado bastante. Al principio me pareció un poco lenta pero después te atrapa y estás pendiente no sólo de quién es el asesino, sino también de las relaciones familiares y lo que puede ocultar la familia de Amaia.

Y su pasado, quiero saber porque su madre quería matarla. Así que tendré que leerme los libros.

Pd. La entrada quedó un poco floja pero  es que vi la peli antes de verano y no sé porque hago la entrada ahora.

Sin título (escrito)

Todo lo que fuimos y soñábamos ser quedó olvidado bajo las hojas de los árboles de un otoño corriente. En un septiembre enterrado y un octubre marchito,  junto a un noviembre sin nombre pasando a un diciembre gris y sin luces.  Allí quedó todo lo que un día hicimos brillar.

Promesas vacías y confianzas perdidas, anhelando palabras que nunca llegué a pronunciar. Disculpas que suenan a excusas y estúpidos miedos que me hicieron callar.

Los recuerdos toman forma y aparecen ante mi rostro sin que les haya llamado. Fantasmas que amenazan con derrumbar mi mundo y todo lo sólido a lo que me aferro.  Cierro los ojos, me abrazo a mis rodillas, deseando un agosto que nunca volverá.

Así que me siento  reviso las fotografías y pienso en todo lo que dejé ir.

Y quiero viajar de nuevo a esos días, dónde las flores no se habían apagado y la primavera brillaba en tus ojos, que refulgían inocentes sin un asomo de desconfianza.  De sonrisas en un verano claro y  lugares que solamente conocíamos nosotras.

Hablabas de qué hacer el año siguiente y yo te hacía reír, de aquella manera tan contagiosa que hacía que la gente nos tomase por chifladas. Te cogía de la mano y bailábamos nuestra propia banda sonora improvisada.

Por aquél entonces deseaba que el tiempo se parase, que las manecillas del reloj no avanzasen y de verdad te quería a mi lado. Pero en el fondo de mi alma sabía que aquello no iba a durar, pues todo a lo que cojo aprecio acaba convertido en cenizas.

Sé que piensas que me disfracé  de alguien que no era yo, que me reí de ti todo el tiempo, marchitando todo lo que habíamos construido cuando te pillé con la guardia baja.

No fingí, nada de lo que te dije fue impostado y jamás quise destrozarte el alma.

Te pedí perdón cuando sabía que eso no bastaba, que tú esperabas más explicaciones. Me gritaste, me acusaste y buscaste respuestas que yo no podía darte. Yo nunca fui tan valiente como tú y sabía que tarde o temprano la tormenta iba a estallar.

Quise abrazarte, quise besarte. Apartarte un mechón de tu largo pelo y aspirar tu aroma, besar tus labios y  decirte que era todo una broma de mal gusto.

Pero no lo hice.

Me quedé quieta, paralizada de horror por el monstruo en el que me había convertido. Te dije todas aquellas cosas que nunca sentí.

Me quedé muda cuando vi tus ojos y supe que te había perdido para siempre.

Me consumí de dolor y sentí que la oscuridad se apoderaba  de mí. No me reconocía en el espejo y me alegré que en ese momento no estuvieses ya más a mi lado porque no te gustaría nada mi aspecto.

Y si me vieses ahora… Me obligarías a salir de aquí.

Quiero romper las fotografías, convertirlas en pedazos hasta que me olvide de tu rostro.  Pero me la llevo a los labios, sintiendo cada beso que ya nunca podré darte.

Todavía escucho el sonido de tu risa, veo una película y quiero preguntarte si la has visto y qué te ha parecido.

Aún guardo tu número, me aferro a ese pedazo de papel de igual modo que lo hago con las fotografías y los recuerdos.  Escuchar de nuevo tu voz y tenerte cerca.

¿Es demasiado tarde? ¿Hay lugar para un nosotras?

Marco los números con manos temblorosas.

Quizá me olvidarás o tal vez pensarás en mí y me recordarás con amargura e incluso puede que con una pizca de rencor.

Pero tu voz no está al otro lado, una desconocida ya ha ocupado mi lugar. Pregunta quién es y yo no soy capaz de responder y entonces, antes de que cuelgue, me parece oír tu voz.

No cuelgues, susurro.

Pero lo hace, me toma por loca, pues no contesto a sus preguntas y le parezco una broma de mal gusto.

Llevas una vida que podría haber sido la nuestra, junto a alguien que te comprende y sabe darte lo que yo nunca pude.

Es tarde y yo misma me lo busqué. Dejé escapar los pétalos de la primavera y, ahora, he de aprender a vivir con la nieve del invierno.

 


 

No me gusta mucho cómo me ha quedado el final, no era cómo lo había planeado y hay trozos de la historia que me han quedado forzados pero en fin… Espero que os haya gustado. ¿Se os ocurre algún título para este extraño relato de pérdida?

No ha nacido para esto (escrito)

El moribundo mira aterrorizado a su enemigo. Sigue sin entender muy bien que hace ahí y porque aquél que le dio de comer ahora le está atacando. Quiere salir de allí y su instinto le dice que huya, que desaparezca rápido antes de que sea demasiado tarde.

Sus patas no le responden, le flaquean las fuerzas y no puede correr tan rápido cómo desearía. Además  su verdugo se vuelve a acercar amenazador balanceando esa ridícula extraña tela roja. Consigue ahuyentarlo a duras penas, amenazándole con sus grandes cuernos y a punto de herirle. Para su sorpresa oye gritos, cosa que le desconcierta todavía más.

Lentamente, con aspavientos extraños vuelve a tenerle encima y le acorrala. Sin ningún lugar al que escapar y con un dolor atroz recorriendo cada centímetro de su piel se abalanza sobre su agresor en un intento desesperado de defenderse de la inevitable muerte.

Y llega otro pinchazo, se retuerce e intenta sacarse de encima esa extraña arma que le destroza todo el cuerpo.

Rabia, impotencia y sufrimiento.

Con la desesperación del que sabe que va a morir, persigue a su oponente a lo largo de la arena pero sus movimientos son lentos y pronto vuelve a sentir un dolor atroz que le atraviesa todo el cuerpo. Siente deslizarse la sangre a lo largo del lomo y sus ojos ven borroso.

A estas alturas quiere echarse en el suelo y acabar con todo el padecimiento. Pero ni siquiera eso le concede. Su sanguinario oponente vuelve a la carga una y otra vez, esquivando fácilmente sus vanos y exasperados intentos de alejarle.

Si pudieses preguntarle y él fuese capaz de contestar, ¿Crees que entendería que la tortura que le ha arrebatado la vida es  lo que tu llamas cultura?

Más aún, ¿Tendrías la desfachatez de decirle que le amas?

El toro muere frente a una multitud enloquecida que adora a un asesino disfrazado de luces y que aplaude y adora al mismo diablo. Porque solo alguien cómo el demonio podría mostrar cómo trofeo los restos del infeliz animal.

No ha nacido para esto.

Otro escrito

Su madre murió al traerla al mundo pero dicen que es su vivo retrato.  No le hacen falta las fotos porque cada día charla un rato con ella.  De ojos pardos y mirada severa, su rostro denota severidad y sus bellas facciones tienen una palidez fantasmagórica. Tiene el cabello negro, recogido en un apretado moño y frunce el ceño del mismo modo que ella cuando hay algo que no le gusta.

Ese día parece enfadada, se le nota en la manera con la que aprieta los labios y en la mirada reprobatoria que le echa.  Ella lucha por tragar las lágrimas, aprieta las manos hasta hacerse daño y se recrimina haberse manchado el vestido.

De repente la mano se acerca y ella se aparta por alto reflejo. Pero el golpe no llega y la mano sostiene una pastilla blanca. Alza la mirada de nuevo y no reconoce a la mujer que tiene delante. Desconfía de ella, y se niega a tomarse lo que le ofrece.  Es muy sospechoso que de repente su madre haya desaparecido y venga una desconocida ofreciéndole algo que ni siquiera sabe lo que es.  ¿No será ella la culpable?

Escucha su voz y todo se borra de un plumazo.  Vuelve a sentir ganas de reír pero esta vez de alegría, no entiende porque cinco minutos antes se sentía tan triste. Se había olvidado que su hija  había venido a visitarla y sabiendo su mala memoria le da la pastilla que tiene que tomarse para el azúcar. ¿O era para el colesterol? A su edad se toman pastillas para todo, aunque no las necesites. Ya se encargaran los médicos de inventarse cualquier mal.

Pamplinas, la única enfermedad que tiene es que está vieja.

Acepta la pastilla con una sonrisa y el vaso que le ofrece con la otra mano. Tiene muchas cosas que preguntarle. ¿Por qué no ha venido antes? ¿Sigue hasta arriba de trabajo? ¿Ha venido a verla la pequeña Martina?

Bebe, cuesta tragar. Odia estar enferma, le impide ir a la calle a jugar con las otras niñas y su abuela, que ha cuidado de ella desde que tiene uso de razón la obliga a tomar brebajes asquerosos y a taparse con miles de mantas hasta que empieza a sudar.

Su abuela la mira preocupada y sabe que se va a enfadar cuando se lo diga.

– No te enfades pero me he manchado el vestido.

Lo suelta de golpe y se echa a llorar, sabiendo que eso no le salvará del castigo. Hipa fuerte y se odia por el numerito que está montando.

Unas manos la sujetan y la intentan tranquilizar, le dicen palabras que no logra entender. Poco a poco consigue dominarse pero cuando levanta de nuevo la mirada, el miedo hace que se olvide de su dolor y un grito involuntario sale de su garganta.

No es su abuela la que le da consuelo, sino una mujer que no logra identificar.

Como fuego en el hielo (Luz Gabás)

Estamos en 1843 y Attua, joven estudiante de ingeniería tiene que irse de Madrid antes de tiempo para ayudar a Matías, uno de sus amigos de infancia a escapar, después de que este mate por accidente al hijo de un conde y quede herido. Durante la travesía conocen a Aurore, una viuda francesa que se dedica a vivir la vida y viajar por el mundo y que les ayuda. Después de la pequeña aventura ayudando a su amigo, Attua está deseoso de reencontrarse al amor de su vida, Cristela, en Albort, pueblo ficticio de los pirineos y lugar de nacimiento de ambos.

Su alegría por el reencuentro con su amor secreto se ve truncado, puesto que su padre ha sido asesinado y deberá hacerse cargo de las termas que durante años regentaron sus padres. Los sueños de Cristela de salir del pueblo también desaparecen cuando se ve envuelta en un trágico suceso y tiene que cruzar la frontera y huir a Francia.

Con las guerras carlistas, en un período convulso y peligroso en España, la pareja luchará por intentar olvidar al otro y formar una nueva vida, separados por las montañas, aunque en el fondo de su corazón saben que un día encontrarán la forma de estar juntos.

Uy, que cursi me ha quedado esa explicación. 

En general el libro me ha gustado, sobretodo la vida en Albort y lo que se ve de las guerras carlistas y revoluciones. El personaje de Matías me parecía interesante y me gustó la parte en la que intentan tomar el pueblo. De hecho me interesaba más la parte de España que la de Francia.

En cuánto a la pareja protagonista, no estaba super emocionada porque imaginaba que aunque pasasen tiempo separados, llegarían a volver a encontrarse de nuevo porque sus respectivas parejas morirían tarde o temprano, así que por esa parte la trama no me sorprendió demasiado.  Vamos, que era bastante previsible.

De Cristela me esperaba más, de hecho cuando huye de Francia me estaba atrapando su historia, luego se me hicieron más aburridas sus tramas.

En cuánto al estilo de la autora me ha gustado bastante, me ha parecido muy ameno, se lee rápido y se nota lo documentado que está el libro. Creo que es lo que ha hecho que la historia me atrapase y me gustase, puesto que en general muchos de los sucesos son previsibles y el romance es bastante típico.

Además me hubiese gustado ver a algún otro personaje más desarrollado.

Por otro lado, me hizo gracia que poco después de leer ‘Reinas Malditas’ nombrasen a Napoleón III, porque yo no paraba de pensar en Eugenia de Montijo.

Reinas malditas (Cristina Morató)

La historia de seis reinas que desempeñaron un papel importante en la historia y que tuvieron vidas desdichadas marcadas por la tragedia. Nos alejan de lo que nos han contado siempre en las películas, cuyas vidas no fueron como las de las princesas de cuentos de hadas.

La primera de ellas es Isabel de Baviera, la conocida emperatriz ‘Sissi’, pasando por María Antonieta, Eugenia de Montijo, la reina Victoria de Inglaterra y la última zarina de Rusia, Alejandra Romanov.

Si os gusta la historia, os gustará este libro.  El libro nos narra la vida de cada una de estas mujeres, con sus luces y sombras y a mí se me ha hecho bastante ameno. Hay datos curiosos que no conocía (pensaba que sabía bastantes cosas sobre Sissi y Maria Antonieta y no era así) y aprendes con el libro. Y de personajes como Cristina de Suecia no sabía absolutamente nada.

Las que más me han gustado han sido Sissi, Cristina de Suecia y Alejandra Romanov. Cristina me ha encantado porque hizo lo que le dio la gana (se negó a casarse y abdicó entre otras cosas) y fue una mujer bastante transgresora para su época. Sissi me dio pena en muchos momentos y Alejandra también, aunque obviamente ya sabía cómo había acabado.

Las otras dos, Eugenia de Montijo y Victoria de Inglaterra, son las que me han aburrido más. A pesar de que Victoria se convirtiese en una mujer tan poderosa y prácticamente todo el mundo descienda de ella.

El libro está ilustrado con retratos o fotos de cada reina y te da una perspectiva diferente de momentos de la historia que todos conocemos, bajo otro punto de vista.

Os dejo con una frase famosa de Cristina de Suecia:

«He nacido libre, he vivido libre y moriré libre»

3ºC (escrito)

Con el corazón latiendo deprisa y unas piernas que parecen de mantequilla, abres la puerta y sientes que los colores suben a tus mejillas cuando ves que todos te miran al entrar.  Buscas con la mirada algún sitio dónde te puedas colocar y pasar desapercibida para el resto, sintiendo cómo si todos los ojos te estuvieran taladrando y juzgando.

Pretendes no sentir nada, cuando estás rota por dentro y desearías estar muy lejos de allí, en un lugar dónde nadie te conociese, dónde llorar agazapada en algún rincón no se convirtiese en tu día a día. Dónde los desprecios y las humillaciones se convirtiesen en complicidad y risas entre gente que te valorase. Que el llanto diese paso a otras lágrimas, a esas que no puedes contener cuando no puedes parar reír. O de esas que saboreas con alegría al caer por tus mejillas y que muestras con orgullo y no vergüenza.

Nadie te dirige la palabra y la gente ya empieza a escoger los sitios dónde sentarse. Pruebas suerte en uno que parece vacío, sin embargo pronto aparece un chico reclamándolo diciendo que ya lo había escogido antes. Otros chicos le dan la razón y tú te apartas, derrotada. El tiempo apremia, titubeas varias veces sin saber bien dónde ir y justo cuando el profesor entra al aula, ves una mesa que está en primera fila, dónde una chica se ha sentado sola.

Te acercas a la mesa, dudas y tragas saliva.

– ¿Me puedo sentar contigo? – pregunta una voz que no parece la tuya.

Temes la respuesta que has recibido tantas veces y te preparas para adoptar una expresión despreocupada, para no mostrar tu debilidad una vez más.

Pero ella sonríe y con un solo movimiento de cabeza te da la respuesta. Entonces le devuelves la sonrisa y mientras ella se presenta, sientes que por fin has encontrado tu lugar.

Una promesa en el fin del mundo (Sarah Lark)

En plena guerra mundial y después de sobrevivir en las duras condiciones de Vorkutá (Siberia), dos hermanas huérfanas polacas, Helena y Luzyna malviven en un campo de refugiados en Irán.  La noticia de que Nueva Zelanda va a acoger a 700 refugiados polacos llena de esperanza a Helena que quiere una vida mejor para su hermana pequeña y se hace ilusiones respecto a su futuro.

Sin embargo al tener 19 años, Helena no podrá viajar con otros huérfanos, pues supera la edad para ser elegida. No obstante cuando llega el día de partir, Luzyna no se presenta y Helena se hace pasar por ella abandonándola y marchandose con los demás huérfanos.

El viaje de Helena es de todo menos bonito, se siente culpable por haber abandonado a su hermana y algo le sucede durante la travesía que la traumatiza. Hay que ver lo que hace sufrir Sarah Lark a las mujeres en sus libros. Ya imagináis por dónde van los tiros.

Nuestro protagonista masculino es James McKenzie, el nieto de Gwyneira y sí, se llama igual que su abuelo. Es un piloto que vuelve a casa después de servir en la segunda guerra mundial.

Y bueno Helena no lo pasa muy bien al principio en Nueva Zelanda, cómo consecuencia de algo que le pasa durante el viaje, decide marcharse de dónde están los huérfanos polacos. Conoce a James, se enamoran pero Helena se pasa casi todo el libro pensando que él no la quiere y quiere a otra. La otra parte del libro se la pasa sintiéndose culpable por abandonar a su hermana… 

Bueno, sabéis que siempre suelo ser bastante positiva con estos libros y que me han gustado bastante todos los que había leído de Sarah Lark hasta ahora. Pues os voy a ser sincera…

ESTE NO ME HA GUSTADO.

Que se le va a hacer, no tienen porque gustarme todos por mucho que me guste la autora y os soy sincera.

Me ha parecido muy corto, cómo que le faltaba algo y todo pasaba muy rápido. Casi todo el libro me ha parecido incluso cursi (y eso que aunque no me gusta lo cursi en exceso, no me importa leer de vez en cuando y sé que en estos libros hay algunos momentos así). La segunda guerra mundial (que me llamó la atención cuando leí la sinopsis) sale de pasada y casi todo el libro es Helena sintiéndose mal.

Los personajes los vi un poco planos y no sentía que lo que me estaban contando me aportase nada.  Lo más interesante que pasa en el libro es al principio cuando ella se hace pasar por su hermana hasta que conoce a James y el parto, aunque me dio risa la escena del parto porque era toda dramática y de repente nace el bebé. Pero me refiero todo super rápido que me hizo gracia como está explicado.  

Y me he pasado todo el libro esperando un reencuentro entre las dos hermanas y drama del bueno y nada. Contratan un detective y resulta que la hermana se volvió a Polonia con el novio y ya. Pues vale.

Eso sí, puedo decir a su favor que se nota que ha querido hacernos felices a sus lectores nombrando a muchos personajes de la nube blanca.

Pero lo mejor fue sin duda que hubiese una chica llamada Moana y fuese hija de un ariki (el jefe de la tribu, aunque creo que no es la traducción literal pero me entendéis).  Por supuesto me la imaginé así:

Y no puedo parar de pensar en que sea un guiño, aunque en realidad no lo sea.

Eurovisión 2017

Aquí anteriores ediciones:

2013 , 2014 , 2015 y 2016

Aviso para novatos en el blog: Esta es mi opinión y no entiendo de música, así que probablemente me quieras tirar todo lo que tengas en ese momento a mano. Lo entiendo, yo también me quiero arrojar cosas encima a veces. También estas entradas me suelen quedar bastante largas, así que lo entenderé perfectamente si no te quedas a leerla entera.

Israel – I feel alive (Imri Ziv)

Esta es de las pocas que escuché antes de ver la final y pensé que estaba bien y que podría hacer algo, puesto que parecía ritmosa. Pero es que el chico lo hizo bastante mal en la final la verdad y luego ya cayó en el olvido. Aunque no podía dejar de mirarle los brazos.

Polonia – Flashlight (Kasia Moś)

No me acordaba de ella, salir la segunda es lo que tiene. Y cantar baladas aburridas también.

Bielorrusia – Historyja majho zyccias (Navi Band)

Mi primera favorita de la noche, por favor quiero que me adopten. Si es que desbordan alegría por doquier, son todo felicidad. Y el ritmo me encanta, tenían que haber ganado.

Austria – Running on air (Nathan Trent)

Esta me gustó, la verdad es que estaba bastante bien. Y me acuerdo que pensé, una luna, eso promete una buena puesta en escena. Inocente de mí. Y luego todo el mundo con el meme de Dreamworks y yo ni lo pensé cuando lo vi xDDD

Armenia – Fly with me (Artsvik)

Ni frío ni calor.

Holanda – Lights and shadows (O’G3NE)

Estaba claro que tres hermanas no iban a superar a Douwe Bob, la canción no está mal pero no sé, la veía normalita. Eso sí, me gustó cómo iban combinadas.

Moldavia – Hey mamma (Sunstroke project)

Al saxofonista ya lo vimos en 2010 y no sé si en alguna otra edición. Lo mejor era el cantante que era un clon de Draco Malfoy y el movimiento de pierna. El estribillo se hacía un poco cansino.

Hungría – Origo (Joce Pápai)

Vete por dónde has venido y cierra la puerta después de salir.

Italia – Occidentali’s karma (Francesco Gabbani)

Tiziano Ferro en Eurovisión. ¿Y este era uno de los favoritos?

Dinamarca – Where I am (Anja)

Otra balada “saltable”, ¿POR QUÉ?

Portugal – Amar pelos dois (Salvador Sobral)

Lo siento, sé que muchos se me van a tirar a la cabeza pero la canción a mí no me hizo mucho. Eso sí, el chico me pareció muy mono y me alegré de que ganase Portugal, a los pobres ya les tocaba ganar y está guay eso de que gane un país que no tiene vecinos (bueno nosotros pero ya me entendéis). Aunque no le perdono que nos dieran los únicos puntos que recibimos. Hubiese sido épico acabar con 0 puntos.

Azerbaijan – Skeletons (Dihaj)

Pues viendo la pizarrita pensaba que iba a ser más guay y con las puestas en escenas tan sositas pensaba… ¿Posible ganadora? Pero fue un espejismo para mí.

Croacia – My friend (Jacques Houdek)

Al principio pensaba que no me iba a gustar pero se convirtió en otro de mis favoritos. Hubo mucho cachondeo en twitter sobre él hablando consigo mismo y demás pero a mi me gustaron sus cambios de voz.
Australia – Don’t come easy (Isaiah)

Australia no te hemos invitado para que nos traigas otra balada.

Wait… what?!

Grecia – This is love (Demy)

En serio, dos baladas seguidas…  Lo hizo bien pero la canción olvidable.

Manel Navarro – Do it for your lover (España)

Corramos un tupido velo e imaginemos que este año España no ha participado. Pero ya no se puede decir mucho, las redes sociales lo han hecho por mí. En serio, nunca me había alegrado tanto (y reído en twitter) porque España quedase última.

Noruega – Grab the moment (JOWST)

Otros que no estaban mal, al menos no te aburrías cómo con algunas baladas…

Reino Unido – Never give up on (Lucie Jones)

Esta es la típica canción que me puedo imaginar de Reino Unido cualquier año en Eurovisión. Olvidable.

Chipre – Hoving (Gravity)

Recuerdo que esta no me pareció mal y el cantante me recordaba a alguien. Pero es que después vino Rumanía y me olvidé de él… Es que…

Mirad:

Rumanía – Yodel it! (Ilinca ft. Alex Florea)

¡Por favor! Mis segundos favoritos de la noche junto a Bielorrusia y no estoy bromeando. Si es que Heidi y Pedro en Eurovisión, ¿Que más se puede pedir? No pero me encantaron los dos estilos de la chica y el chico, tenían que haber ganado. 

Además tuvimos cobra:

Alemania – Perfect life (Levina)

¡Nuestro compañero durante mucho rato de 0 puntos!

Su principio tumbada me recordó a Dima pero siempre me pasa cuando empiezan las actuaciones tumbados. ¿Por qué casi ninguno se mueve en el escenario? No podía (ni puedo) dejar de mirarle el pelo. Sé que no estoy comentando mucho de la canción pero es que a estas alturas con las canciones que me dieron un poco igual no sé muy bien que decir.

Ucrania – Time (O. Torvald)

No me hizo mucho.

Bélgica – City lights (Blanche)

¿Soy yo o se la veía bastante nerviosilla? La verdad es que la chica tiene una voz peculiar que me recordaba a otra cantante pero no puedo concretaros a quién. Matadme, soy lo peor. Pero creo que con esa voz podría haber mandado una canción mejor, no sé.

Suecia – I can’t go on (Robin Bengtsson)

Pues me gustó mucho el sueco, la canción bastante movida (y se agradece) y la puesta en escena también me gustó. De hecho después de verlo pensaba que iba a ganar.

Bulgaria – Beautiful mess (Kristian Kostov)

Pues bueno, otra balada de la que me olvidaré en unos días.

Francia – Requiem (Alma)

A estas alturas ya no estaba muy pendiente, otra canción que ni fu ni fa.

Mis favoritas fueron Bielorrusia, Croacia, Rumanía y Suecia.

Pero sin duda lo mejor de la noche con el permiso de twitter y sus memes fue este señor con su perro:

Douwe con su perrito dando los puntos por Holanda, ¡Por favor, tienes que volver a participar!

Yodeleeii!!!!!! Tengo pegada en la cabeza la canción de Rumanía y sé que ahora vosotros también. De nada.

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