Greguerías y microrrelato

En este post os preguntaba sí os gustaría que subiese más escritos míos. Y este es el resultado de la encuesta.

8votos

¡Sorprendentemente la gente votó en la encuesta y todo! ¡Ocho personas! Y yo que pensaba que no me votaría ni Dios o que aparecerían trolls pidiéndome que no subiese ninguno más. A ver en realidad imaginaba que uno o dos votos tendría (mi blog no es muy grande ni conocido) pero no imaginaba más.

Así que os hago caso y os subo cosillas escritas por mí.

Lo primero que voy a compartir con vosotros son unas greguerías que hice para un ejercicio en un curso hace tiempo. Pero antes de que las leáis… ¿Sabéis lo que es una greguería?

“Las greguerías son textos breves semejantes a aforismos, que generalmente constan de una sola frase expresada en una sola línea, y que expresan, de forma aguda y original, pensamientos filosóficos, humorísticos, pragmáticos, líricos, o de cualquier otra índole…”

Y estas son las mías, no son nada del otro mundo y lo mismo un experto me dice que no se catalogan de eso pero bueno me siento orgullosa porque no había escrito ninguna antes.

Las nubes son las esponjas del cielo.
El tren que silba al paisaje.
La nieve es el azúcar de la tierra.

Me encanta la primera y ahora mismo aplaudo a mi yo del pasado cuando de repente se le ocurrió eso.  Lo mejor de todo es que no estuve horas y horas pensando y cambiando palabras, fue lo primero que me vino a la cabeza. Creo que la del tren no es una greguería pero haremos ver que sí. Que por cierto en el curso nos pusieron de ejemplo una que dice:

La pulga hace guitarrista al perro.

Y quería compartirla con vosotros, porque me hizo gracia en su momento. Sí, mi humor es ese. Y desde luego esa sola greguería es mejor que las mías. ¿Me escondo ya en el baúl?

Y para finalizar la entrada os dejo un microrrelato. Si os soy sincera no se me dan muy bien pero bueno.

Ella jamás imaginó fuese a acabar así. Nadie cree que pueda llegar el día en el que muera. Su vida no pasó ante sus ojos, porque lo único que podía ver era la cara de su verdugo roja por el esfuerzo. Quiso llorar pero sus ojos estaban secos. Quiso gritar y apartarle, pero sus manos parecían atadas. Quiso impedirlo pero su cuerpo no respondió.
Siguió mirándole aún después de que se apagase su vida con el terror de quién ha perdido toda esperanza. Y él siguió clavando el cuchillo aún cuando ella dejó de retorcerse y su vida se apagó. Necesitó unos largos minutos para calmar el sonido acelerado de su corazón. Un tiempo breve que pareció toda una vida para tomar conciencia de lo que había hecho. Sus manos manchadas de sangre, el sudor frío recorriendo su frente. Vomitó. No había calculado que acabaría así.
Pero esa zorra lo merecía.

Si os interesa, me he abierto un perfil en Megustaescribir y allí intentaré subir historias con más frecuencia que aquí. Mi cuenta aquí, aunque todavía estoy aprendiendo cómo va la página.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Patt R.
    Mar 04, 2016 @ 11:12:27

    Te odio por saber escribir tan bien :’)

    Le gusta a 1 persona

    Responder

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