Cautivo

Las prisiones pueden ser de muchos tipos pero todas tienen algo en común: debilitan, destrozan y apagan vidas.  Y cuando estás allí encerrado sin conocer el motivo, lejos de casa y sin nadie que te comprenda, se convierten en el peor de los infiernos.

¿Cuántas vueltas has dado ya? ¿Cuánto tiempo llevas allí cautivo en ese espacio tan pequeño?

Te dan palmaditas y te tiran comida.  Comida que no se mueve, comida que deben haber cazado ellos. Podría ser mejor, si pudieses haberla cazado tú.

En esta prisión te van a ver todos los días, y efectivamente,  allí están sus pequeñas caras observándote, cuando lo que tu querrías es no tener que verles nunca más y poder reencontrarte con aquellos de los que te separaron.

¿Hay otras cárceles dónde se mira a los presos a través de un cristal? No lo sabes y no tienes manera de descubrirlo.

Es curioso como todos ellos son pequeños, tus captores miran con esos ojos diminutos y mueven las extremidades hacia delante y aún no entiendes del todo que hacen allí. Pero ellos no están metidos en un tanque y pueden tocar a los miembros de su familia siempre que quieran. Pueden comunicarse entre ellos sin tener a alguien subido en su cuerpo y tocando sus aletas. Pueden elegir con quién estar, sin tener que compartir un lugar con otros de su especie con los que no congenian.

Ellos no necesitan atacarse a sí mismos en desesperación ni se muerden los unos a los otros.

Eres más fuerte y sin embargo eres tu el que está encerrado en un tanque.

Pronto  te tirarán peces y te harán dar brincos o hacerles dar saltos a ellos. Estás cansado de su juego y el estrés puede contigo.

Tu aleta dorsal hace tiempo que se rindió.

Silban y es la señal. Saltas y ellos emiten sonidos más agudos cuando les salpicas con el agua. Ojalá de un salto pudieses ir a otro lugar, un lugar dónde pudieses recorrer millas y millas de agua sin ojos viéndote y sin estar en un espacio tan diminuto.

Tu estado de ánimo decae por momentos, sientes una furia dentro de ti y te dices que zarandearías y atacarías a cualquiera de esos diminutos mamíferos y les encerrarías a ellos del mismo modo que a ti.

Pero lo has hecho y no ha servido de nada. Han venido otros a traerte las presas que han cazado, a darte palmaditas y a hacer acrobacias contigo.

Tienen que ser realmente buenos cazadores.

Otra vuelta más y apenas has recorrido camino. Te conoces ese lugar de memoria y es aburrido.  El tiempo pasa lento cuando vives allí en ese reducido espacio.

No hay espacio dónde escapar, no hay lugar al que ir.

Así que flotas pasando las horas muertas.

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