Blackfish

 

No sé si sabéis que me encantan las orcas, es uno de mis animales favoritos (por supuesto detrás de los suricatas y de los perros).  Admiro lo inteligentes que son, las diferentes capacidades de cazar que tienen según el hábitat dónde se encuentren, lo familiares que son y por supuesto me parece un animal precioso.

Las orcas son animales que viven en grupos, cada grupo de orca con una estructura social y familiar claramente establecida, se comunican entre ellos con sonidos que podríamos denominar un lenguaje diferente para cada grupo familiar.

 

Y no, las manchas blancas no son los ojos. Lo digo porque más de uno lo debió pensar de pequeño. Sí, seguro que yo también

 

Pues resulta que estaba yo mirando el tag de este animal por tumblr (¡Las orcas también tienen fandom! ¿Qué os pensáis? ¡Y los suricatas también!) porque me dio la luna cuando descubrí la existencia de una película llamada Blackfish. Es más bien un documental de 2013 sobre las orcas en cautividad y me llamó la atención.

No seré la única que se pregunte: ¿Cómo se puede obligar a estos mamíferos enormes acostumbrados a recorrer muchísimos kilómetros nadando, cazando y viviendo en la inmensidad del océano a vivir encerrados en piscinas que para ellos son pequeñas?

¿Cómo se puede “entrenar” a estos animales? ¿Cómo se les puede encerrar junto a otras orcas con las que no tienen ningún vínculo en un espacio tan pequeño para ellas y con las que probablemente no entienden el lenguaje? En libertad, si un macho, por ejemplo, tiene un problema con una hembra dominante, el macho puede apartarse y no pasa nada. En una piscina no puede huir a ningún sitio y cómo le pasó al conocido macho, Tilikum, las hembras le herirán. Y obviamente los animales transmitirán su frustración, ansiedad e incluso violencia no solo entre ellos sino contra los humanos.

El documental empieza explicándonos cómo capturaron a las primera orcas, separándoles de sus madres, que miraban todo desconcertadas y gritaban llamando a sus hijos. Cómo ya os dije, las orcas son muy inteligentes y muy unidas a sus familias (los machos adultos suelen seguir nadando siempre al lado de sus madres, aunque supongo que todo esto lo sabéis). Ya desde el principio se me encogió el corazón viendo esto.

Tilikum, de quién quizá os suene el nombre, fue un macho de orca que cuando tenía dos años fue capturado cerca de Islandia junto a otras dos orcas. Se le conoce por ser la orca causante de tres muertes (dos de ellas de entrenadores) y porque prácticamente todas las orcas de SeaWorld, conocido parque de Estados Unidos, descienden de él.  En especial se centra en la muerta de la entrenadora  Dawn Brancheau en 2010, a la que incluso llegaron a intentar culpar diciendo que no debería haber llevado coleta.

Ni siquiera España se salva, pues en Loro Parque también murió un entrenador.

Nos vamos adentrando en los emotivos testimonios de otros entrenadores, quiénes se arrepienten de lo que hicieron (igual que los que cazaron a las primeras orcas) y valientes por contarlo y en los intentos de tapar y ocultar la verdad de SeaWorld. Que aunque nos puede faltar el testimonio de ellos, “curiosamente” SeaWorld no quiso poner de su parte en el documental para mostrar su versión.

Por otro lado también se nos muestran espectáculos y entrenamientos reales con las orcas y accidentes tristemente ocurridos. Vemos cómo víctimas tanto a orcas cómo a entrenadores y hay momentos desgarradores.

El documental es corto (una hora y poco más) pero directo y desde luego hecho para dar que pensar y reabrir el debate de retener a animales tan grandes y majestuosos en cautividad. Me ha llamado la atención lo que explicaban en SeaWorld sobre la esperanza de vida de las orcas a la gente que iba (y que desgraciadamente seguirá yendo) al parque. Según ellos una orca puede vivir más o menos unos 30 años, cosa que es totalmente falsa.  Las orcas tienen una esperanza de vida similar a la nuestra y las hembras pueden llegar a vivir hasta 100 años.  Obviamente una orca cautiva verá reducida drásticamente su esperanza de vida.

También da que pensar el hecho de que las orcas libres no atacan al ser humano.

Es horrible el maltrato que reciben estos animales a los que se explota solamente para divertir a la gente y que no me extraña en absoluto que acaben matando.

Creo que es un documental que todo el mundo debería ver y ojalá en un futuro las orcas puedan nadar libres sin parques que las encierren y separen de su hábitat natural.

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