Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas

No podía faltar una entrada de Harry Potter ahora que las películas llegan a su fin. ¿Y por qué?  Porque Harry Potter no termina aquí. Y porque quiero contar la historia de cómo descubrí la magia y crecí con ella. Entonces comprenderéis porque esta saga es tan importante para mí y para gente como yo. Es nuestra infancia, nuestra adolescencia y nuestra madurez. Formó parte de nuestra vida y lo formará siempre. Y los que no lo comprendan solo son unos muggles sin corazón.

Si no te has leído los libros quizás será mejor que no sigas, puesto que habrá spoilers. Avisado quedas.

Así pues, deja de leer ahora y luego no me vengas con lloriqueos. 

Como todos recuerdo perfectamente cuál fue el primer libro que leí de esta saga. Y no, no fue el primero. He sido diferente toda mi vida hasta para eso. Me gustan los retos.

No sé cuántos años tendría, supongo que diez u once .En realidad por aquella época devoraba todo libro que caía en mis manos y mi madre oyó hablar de unos libros que se estaban haciendo muy famosos en aquel tiempo. Pero no se qué pasó que me compró el cuarto libro. Yo lo empecé y no me acabó de gustar. Pero las primeras impresiones nunca son buenas y un par de meses después decidí darle una oportunidad. Y menos mal que lo hice.

Al haber empezado desde el cuarto libro había muchas cosas que no entendía. Me encontré en una casa dónde un hombre moría y todos usaban palabras extrañas. Y luego entré en la vida de un muchacho de catorce años que vivía con unos tíos que no parecían quererle y que se alimentaba de trozos de pomelo y a escondidas de restos de pastel de cumpleaños.  Doy gracias a que en cada libro, Rowling nos recuerda alguna cosa, para no sentirme tan perdida. Disfruté viendo un partido de quidditch como si estuviese en las gradas. Me enamoraron los omniculares y me reí cuando Ron decía que podía ver a un hombre meterse un dedo en la nariz repetidamente. También me reí cuando un mago se puso una falda y Hermione tuvo que salir de la cola donde esperaba para recoger agua porque le dio un ataque de risa.  La historia de Voldemort y los mortífagos me era extraña, me sentía un poco como Harry cuando no entiende cosas del mundo mágico. Me enamoré de los hermanos Weasley, sobretodo de los gemelos y de Bill.  Poco a poco fui metiéndome en la historia, como si hubiese estado allí toda la vida. Y entré en Hogwarts.

Recuerdo que empezó a gustarme mucho Cedric Diggory y Sirius Black. Incluso en un foro me puse el apellido del chico de Hufflepuff. De improviso alguien metió el nombre en el cáliz de fuego del pobre Harry y me dieron ganas de pegar a los que decían que había sido él quién lo echo al fuego. Sufrí en las clases de Cuidado con Criaturas Mágicas con un profesor que nos hacía cuidar unos asquerosos y peligrosos bichos llamados excregutos de cola explosiva y contuve el aliento cuando Harry no sabía cómo respirar bajo el agua.

Llegó el odio por Bellatrix Lestrange por hacer lo que hizo a los padres de Neville y hubo momentos de risa con los gemelos. Los gemelos que siempre saben sacar una sonrisa hasta en el peor de los momentos.

Y Rowling mató al primer personaje que me había gustado. Me aprendí la frase de memoria. Hela aquí:

Cedric yacía a su lado, sobre la hierba, con las piernas y los brazos extendidos. Estaba muerto.”

Y a pesar de todo me encantó la escena en la que “El que no debe ser nombrado” cuenta como volvió, nos explicó cosas de otros libros que yo no sabía y me encantó como decía: “Y me respondo…”. Y me gustó el capítulo en el que descubrimos que Ojoloco Moody es un impostor, puesto que el hijo de Crouch se ha hecho pasar por él.

Y la idiota de Rita Skeeter quedó encerrada en un pote cristal, que se fastidie.

El libro se leía muy rápido y pronto tuve en mis manos los tres primeros. Ahora las cosas se entendían mejor. Conocimos a Hagrid, el semigigante fiel a Dumbledore y Harry, bonachón como el que más pero, que sin embargo puso al gordo primo de Harry una cola de cerdo que le hizo temerle durante años.

Harry llegó a Hogwarts  y aprendí cosas que no sabía junto a él. Entendí  cosas que se me escaparon en el cuarto libro. Conocí a Ron y a algunos de sus hermanos que yo ya adoraba. Sentí lástima de Neville cuando perdió su Recordadora y me alegré cuando Harry fue elegido jugador del equipo de quidditch. Creo que allí fue cuando también me empezó a gustar Seamus (sí, me van los secundarios). Contuve el aliento con las sospechas que recaían sobre Snape y me preocupé por el pequeñín dragón que Hagrid tuvo a su cuidado. Seguí leyendo y descubrí que Snape solo quiso salvarle la vida al joven Harry. Y me volvía reencontrar con Lord Voldemort que intentaba recuperar su fuerza y solo podía poseer cuerpos.

En el segundo curso me enamoré de Dobby y me alegró volver a verle (no hay que olvidar que yo lo había visto en las cocinas de Hogwarts ya). Me extrañó que Harry estuviese incomunicado, que no le enviasen cartas. En realidad ni las contestaba. Hogwarts no podía ser un sueño, ¡al menos tenían que llegar a cuarto como mínimo!  Pero el adorable Dobby las había confiscado y tampoco quiso que subiese al expreso de Hogwarts. Por eso Hermione, Neville y yo no vimos a Ron y Harry en el tren.

Quise darle algún golpe a Hermione por quedar encandilada del estúpido de Lockhart. Y viví la soledad junto a Harry al creer todos que él era el heredero de Slytherin. Y me imaginé tomando la poción multijugos para desenmascarar a Malfoy. Pero yo me compadecí de Hermione y quedé junto a ella en el baño mientras Ron y Harry iban disfrazados de aquellos gorilas amigos de Draco Malfoy. Sí, porque yo imaginé como me comportaría a medida que me iba leyendo los libros. Y sé que me quedaría junto a Hermione.

Lo pasé muy mal cuando Ron vomitó babosas y no quería ni imaginarlo. Harry y Hermione le sujetaron y le llevaron a la cabaña de Hagrid y no quise acompañarles porque me daba pánico ver esos bichejos viscosos salir de la boca del pelirrojo.  Pero naturalmente seguí leyendo y tuve que entrar con ellos.  Creo que Ron se mosqueó un poco conmigo.

Y de este libro me aprendí de memoria también algo y no sé porque precisamente esto:

“Tienes los ojos verdes como un sapo en escabeche y el pelo negro como una pizarra cuando anochece. Quisiera que fuera mío porque es glorioso el héroe que venció al señor tenebroso. “

Me molesté un poco con Harry por aceptar la invitación a la fiesta de Nick Casi Decapitado. ¡Con el festín que nos esperaba en el Gran Comedor! Pero tuvimos que aguantar ver comida podrida y escuchar un concierto de sierras.

En realidad Myrtle la llorona me dio lástima cuando supe cómo había muerto y yo estaba preocupada porque también provengo de familia muggle.  Y Hermione cayó petrificada. Y hubo que seguir a las arañas. Fue duro el camino hacia el Bosque Prohibido, aquellas arañas gigantes no eran moco de pavo.

En aquel tiempo Ginny me dio pena, pues tan solo era una cría que había escrito sus sentimientos en un diario. Y Lockhart resultó ser un fanfarrón idiota que no había hecho ni la mitad de cosas que decía.

Pero Harry salvó a Ginny, destruyó el diario y liberó a Dobby. Aunque yo ya sabía que Dobby acabaría siendo libre.

Y en el tercer libro una de las cosas que más me extrañaron fue el hecho de que el padrino de Harry que yo ya adoraba le buscase para matarle. No tenía sentido. Y la vigilancia alrededor al pobre Potter fue más grande que otras veces.  Disfruté con la tía de Harry volando como un globo, imaginando al perro sujetándose a su pierna y a Tío Vernon sacando chispas por los ojos y gritando como un bellaco. Harry y yo recorrimos juntos el callejón Diagon una y otra vez. Y volvimos al castillo mágico que tantos buenos momentos nos había dado. Y conocí el terror a los dementores. El estúpido de Malfoy se reía de Harry y mil veces quise despeinarle su engominada cabeza y pegarle una patada en el trasero. Y Hermione le pegó por mí, tuvo el valor que a mí me faltó. Conocí al mejor profesor que ha habido nunca: Remus Lupin. Y leí uno de los trozos que más gracia me han hecho de toda la saga y no exagero. Aún ahora lo comento con mi hermana y me muero de risa:

“- ¿Qué estaría haciendo tu cabeza en Hogsmeade, Potter?- dijo Snape con voz suave-. Tu cabeza no tiene permiso para ir a Hogsmeade. Ninguna parte de tu cuerpo, en realidad. “

Y otra cosa graciosa de la misma escena:

“El señor Lunático presenta sus respetos al profesor Snape y le ruega que aparte la narizota de los asuntos que no le atañen. […] El señor Cornamenta está de acuerdo con el señor Lunático y sólo quisiera añadir que el profesor Snape es feo e imbécil. […] El señor Canuto quisiera hacer constar su estupefacción ante el hecho de que un idiota semejante haya llegado a ser profesor.  […]    El señor Colagusano saluda al profesor Snape y le aconseja que se lave el pelo, el muy guarro”

Y la gran aportación de Lupin diciendo: “¿Llamabas, Severus?”

Simplemente genial. Y los que lo habéis leído habréis vuelto a reír conmigo.

También vimos las primeras peleas fuertes entre Ron y Hermione y sufrimos por Buckbeack. Pero todo salió bien y viajamos con el giratiempo de la chica. Y me encandiló la historia de Sirius, y me enamoré de los merodeadores, imaginando como lo pasarían en Hogwarts, las locuras de Sirius y James imaginándolos como los grandes Fred y George Weasley. Y odié a Colagusano con todo mi corazón y recordé el cuarto libro y le odié más aún si cabe.

Y vi como obtenía Harry el mapa del merodeador. Ojalá existiesen más mapas como ese.

Volví a leer el cuarto y las cosas se entendían mucho mejor. Y releí los libros cuarenta veces, puesto que creo que aún no había salido el quinto.  Y me aprendí frases y me enamoré de muchos más personajes. Porque en esta saga te preguntan: ¿Quién es tu personaje preferido? Y es imposible decir solo uno.

Y se hizo la luz y apareció el quinto libro, a mi parecer uno de los mejores de la saga. Me encantó leer el cuartel general de la orden del fénix, aprendí por fin una buena Defensa Contra las Artes Oscuras de la mano de mi amigo Harry y continué triste por la reciente muerte de Cedric. Comprendía mucho a Cho Chang.

De nuevo nadie creía a Harry pero yo le apoyaba y los mortífagos aprovechaban para actuar entre las sombras. Conocimos a uno de los mejores personajes de toda la saga: Luna Lovegood, una chica que tildaban de chiflada que creía en cosas de las que no había prueba de existencia. Y se convirtió en otra amiga fiel de Harry.

Y resultó que algo en lo que ella creía existía de verdad, ¡Los carros de Hogwarts no se movían solos por arte de magia!

Sufrimos el encierro de Sirius como si fuera el nuestro propio, nos preocupamos mucho cuándo pensamos que Arthur Weasley podía morir. Luchamos contra Dolores Umbridge y por fin se descubrió quién tenía razón. Y fuimos hasta el ministerio de magia.

Ahora se descubría quién tenía razón y era oficial que Lord Voldemort había regresado. El pánico se apoderó de la comunidad mágica y nos embarcamos en el sexto libro. Este libro lo leí en internet en castellano latino. No tengo nada en contra pero habiendo leído siempre en castellano de España y siendo española, me era muy extraño ver a Ron, Harry y Hermione hablarse de usted y ver algunas palabras cambiadas. Pero no podía esperar a leerlo.

Conocimos a un profesor de pociones nuevo que a mí en un principio me cayó muy mal, por eso de los favoritismos y tal. Pero luego te hace gracia.

Y Dumbledore nos mostró recuerdos del pasado de Lord Voldemort y comprendimos mejor las cosas. Y me encantaron esos capítulos (quizás lo que más de este libro) de cómo la madre de Voldemort se enamoró perdidamente de un muggle y lo engatusó. Yo siempre había pensado que ambos se habían enamorado, pero resulto que no fue así. Vimos a sus antepasados que ya eran despreciables como él y vimos como Harry empezaba a conocer el amor de verdad.

A mí personalmente Ginny me empezó a caer mal a partir de este libro, aunque no porque estuviese con Harry.  Ahora le tocó a Hermione sentir celos al ver a Ron besuquearse con otra chica por los pasillos. Y conocimos la maravillosa tienda de los gemelos.

Finalmente se libró la primera batalla en el castillo y Bill (un gran personaje que en las pelis apenas se le ve) quedó desfigurado, pero Fleur Delacour le amaba igualmente. Me encanta esa pareja. Y más sucesos pasaron y la trágica muerte que no creo que los que lo leíamos por primera vez la esperásemos.

Y llegó el séptimo, un cúmulo de acontecimientos que nos hacía no despegar los ojos de las palabras. Cada vez que escapábamos de algo, nos encontrábamos ante un peligro mayor.  Y se libró la batalla donde tantos cayeron, lloramos junto a ellos y luchamos a su lado. Y el fin se aproximaba.

Las películas llegaron y las esperé con ilusión. En realidad siempre he preferido los libros a las películas. Aunque algunas tienen bastantes cambios no están mal sobretodo en cuánto a efectos especiales. La primera y la segunda las veía mil y una veces en el vídeo y el dvd respectivamente. Incluso jugaba a un juego de la segunda película en la que ibas por el Bosque Prohibido con el coche del señor Weasley. Los efectos especiales siempre han sido brillantes y la BSO es espectacular. La tercera está muy bien hecha. Bueno, a mi no me gustaron mucho la cuarta y la quinta, pero tampoco voy a entrar en detalles. La sexta me gustó y la primera parte de la séptima me enamoró, pues era muy fiel al libro.

Esperar el final es el principio de la leyenda. Yo crecí junto a Harry, Ron y Hermione. Pasé cursos junto a ellos. Todos estos años, después de leer los libros había como un sentimiento que me hacía creer que esto no se acababa. Era como si siempre fuesen a haber nuevas películas de Harry Potter. Y tenía razón: esto no acaba aquí.

Todos vamos a ser fieles a esta saga y la vamos a llevar muy dentro de nuestro interior, porque es importante para nosotros. Nos hizo descubrir la magia, nos hizo intrigarnos y entristecernos por todos los que perdimos en el camino.

Los perdimos pero estarán siempre entre nosotros. La pareja feliz que tuvo el niño que lo cambiaría todo. La mujer despistada, a la que apenas conocíamos también fue una víctima que cayó en la trampa de El-que-no-debe-ser-nombrado. El noble alumno de Hufflepuff que era firme a sus principios. El hombre que se convirtió en un padre para Harry y tan valiente fue hasta el final. El gran director con sus gafas de media luna, con su sonrisa de niño pequeño y su grande sabiduría. El gran auror que siempre andaba de mal humor pero que tan valeroso era. La no menos querida mascota de Harry, quién cumplió fielmente y entregó todas las cartas que él mandaba. El elfo libre que se mantuvo fiel a Harry aún después de ser liberado. El gemelo con la sonrisa permanente en la cara y las bromas naciendo en su cabeza a cada momento.   El pequeño amante de la fotografía y seguidor por siempre de Harry. El mejor profesor de Defensa contra las Artes Oscuras que tuvo nunca Hogwarts. Y la mujer que podía cambiar su aspecto a voluntad, torpe pero sin embargo una gran aurora hasta el final. Y el hombre que tantos malos ratos le hizo pasar a Harry, el hombre que en realidad quería protegerle, en recuerdo de la mujer que más amó en el mundo y que murió por su hijo.

Y muchos que se perdieron antes, en la gran guerra. Y otros que siguen pero que ya no están cuerdos como para entender ni siquiera a su propio hijo. Una mujer que le regala siempre los mismos caramelos a su niño. Y un hombre que prefirió la tortura a revelar nada al enemigo.

Y digáis lo que digáis, no se puede comparar a haber visto solo las películas a los libros. Los que decís que sois fans sin leer los libros jamás conoceréis al bromista Peeves, creo que tampoco al fantasma que imparte las clases de Historia de la Magia y realmente no conoceréis del todo a Harry. Creeréis que lo conocéis pero en realidad no conocéis el personaje como los que lo hemos leído y hemos vivido página a página sus aventuras.

Recuerdo cuándo me metía en una página que te elegía casa en Hogwarts al azar. En realidad el Sombrero Seleccionador tuvo bastante complicado el ubicarme dentro del colegio. Yo quise ser Gryffindor pero me di cuenta que yo no era tan valiente para estar ahí. Hufflepuff… compartía muchas de sus ideas y mi primer amor dentro de Hogwarts estaba allí.  Pero finalmente me puso en Ravenclaw, pues en todos los test que he hecho ahora mismo me ha dado ese resultado. Así pues, me haría amiga de Luna Lovegood. Aunque siempre lo tendré difícil para entrar en mi sala común.

Esto es lo que nos une y nos diferencia de los muggles. Gracias, a Rowling por crear este mundo. Y doy gracias por haber crecido con él y no con otras sagas que se ponen un tiempo de moda y luego caen en el olvido. Harry Potter no acaba aquí y no caerá en el olvido.

Nosotros haremos que sea eterno, pues ya lo es. Volveremos a Hogwarts como el primer día.

Harry Potter no acabará nunca mientras quede alguien que le sea fiel.

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6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. lausodie
    Jul 12, 2011 @ 23:32:45

    pfff! creo que he llegado al final y se me ha desmontado todo lo que quería decir.
    sólo recuerdo que iba a decir que yo también leí los cuatro primeros casi del tirón, y releí y releí. en serio, durante el colegio y principio del instituto yo no sé las veces que me leí los cuatro primeros. en mi clase flipaban conmigo! jajajaja
    y el cuarto fue el que más me gustó de esos. me moría de ganas de ver cómo hacían en la película todo lo relacionado con el Torneo. sobre todo los dragones. ha de ser rarísimo empezar a leer la historia por ahí, la verdad.
    y es eso, personajes favoritos… hay tantos! no se puede elegir, la verdad. y ahora que estoy viendo las películas otra vez me estoy enamorando (aún más) de Ron de pequeñajo, qué cosa tan graciosa. en serio, sus caras me pueden :))

    y no sé qué más decir, en serio, se me ha desmontado todo. quiero ver la peli ya! me estresais mucho, porque yo en realidad no quería verla, porque será “lo último”, pero… AAAAAAAAH! sí que quiero. además, la primera parte fue genial. ADORÉ la parte en la que cuentan la historia de las reliquias en forma animada, no me lo esperaba para nada y me encantó. eso sí, creo que la que menos me gustó (además de la Cámara Secreta, con tanta araña y el basilisco) fue la sexta. me pareció cruel que hiciesen una película tan divertida teniendo en cuenta lo que pasaba. salía cabreada del cine, la verdad… xD espero que con esta no pase nada así.

    y en fin, creo que ahora sí que lo dejo, más que nada porque es la 1’30 y quiero irme a dormir, porque mañana tengo que ir a la biblioteca a sacar más películas para seguir viendo, porque no encuentro las mías T_____T

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    • huellasenlaspaginas
      Jul 17, 2011 @ 18:08:03

      Yo no tengo más que decir de lo que ya dije antes (y todo lo que hemos comentado por twitter, facebook…). Sólo que ahora haría falta una entrada comentando la peli porque hay varias cosas que dices… pues vale xD

      Gracias por Potterizar conmigo XD Me alegro que te gustase la entrada, y me sorprendió que se te desmontase todo. Muchos besos y merci 😀

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  2. therwis
    Jul 17, 2011 @ 11:20:53

    Pues yo me acuerdo como hablando contigo me picaste para que me leyera los libros y tampoco empecé por el primero! Creo que también fue el cuarto, de hecho. Y me enamoré de Cedric llegando a la final del torneo de los tres magos porque siempre me he identificado con Hufflepuff!

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  3. Trackback: Películas: Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 2 « los calcetines no tienen glamour

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